Liu Sivaya: la corresponsal que quiere reírse sin dejar la trinchera
En su último vídeo, la periodista y corresponsal de guerra Liu Sivaya ha anunciado un giro en su canal: seguir cubriendo conflictos y política, pero sin renunciar al humor, al sarcasmo ni al contenido personal. Lleva meses, dice, sintiéndose encasillada en un rol de seriedad obligatoria, como si por informar de la guerra tuviera que renunciar a cualquier espontaneidad.
Reconoce que la cobertura bélica le ha hecho perder parte de la ligereza que tenía al principio. Ahora quiere recuperarla, y de paso desmarcarse de la idea de que todos los creadores críticos forman un bloque con causas comunes. «Cada uno tiene sus propios objetivos», viene a decir: colaborará con quien le interese y punto.
La reacción no ha sido precisamente un abrazo colectivo. Un sector de su audiencia ha respondido con descalificaciones personales y comentarios degradantes centrados en su aspecto físico y su vida privada, un clásico en el ecosistema de redes. Que una mujer que cubre guerras diga que también quiere contar chorradas y reírse sigue siendo, para algunos, una invitación al descrédito profesional.
La deriva no sorprende a quien haya visto otros casos: el acoso online a periodistas mujeres en España lleva años siendo un problema estructural, y el ámbito de la información de conflictos no es ninguna excepción. Lo curioso es que el anuncio de Sivaya, en el fondo, es una defensa de la versatilidad profesional: se puede ser una corresponsal seria y a la vez tener vida y humor. El escarnio que ha recibido demuestra que el encasillamiento no es solo externo, sino que una parte del público se encarga de reforzarlo.
Con esta reacción, el mensaje de la periodista ha quedado parcialmente tapado por el ruido. Queda por ver si logra imponer su nuevo registro sin perder a quienes solo querían verla seria y sufriendo.