Liu Sivaya, la voz que encabeza el Regimiento Inmortal en Madrid
En Madrid se desfila cada primavera al ritmo de una victoria soviética en una guerra que España nunca libró en el bando que se conmemora. La marcha imita el Regimiento Inmortal ruso, esa costumbre de sacar retratos de familiares combatientes por la calle. Y ahí, en primera fila, aparece de forma recurrente
Liu Sivaya, una mujer de origen ruso afincada en España que se ha convertido en la cara visible —y en el punto de fricción— de un acto donde se mezclan memoria soviética, activismo y política nacional.
Su nombre vale hoy tanto como las banderas del desfile. Para unos encarna la memoria antifascista; para otros, el
oportunismo de quien muda de siglas según sople el viento. Entre ambas trincheras, una certeza incómoda: casi todo lo que rodea a su figura se sostiene sobre testimonios y sospechas, no sobre pruebas.
Qué es el Regimiento Inmortal y por qué se celebra en Madrid
El Regimiento Inmortal es una convocatoria que recorre varias ciudades europeas y que rememora la victoria aliada de 1945. En España no existió participación oficial en el frente soviético, y de ahí nace la primera objeción: qué pinta aquí un desfile que conmemora el triunfo de un régimen —el soviético— que numerosas voces califican de totalitario. La pregunta no es nueva; cada edición la reaviva.
La organización defiende que se trata de un homenaje a los caídos, no de un mitin. Los críticos responden que el formato —banderas rojas, consignas, micrófonos amplificados— tiene poco de duelo silencioso. La discusión, en el fondo, no va de Historia: va de a quién se le concede el altavoz.
El papel de Liu Sivaya: de voz cantante a protagonismo discutido
El peso de Sivaya en la marcha madrileña ha variado con los años. Testimonios de asistentes a ediciones anteriores la describen con el
micrófono conectado a los altavoces de la organización, llevando la voz cantante y lanzando consignas al frente de la comitiva. En la última edición, en cambio, varias voces sitúan su papel más desdibujado, apartada del núcleo que coordina el acto.
El motivo que se apunta tiene poco de ideológico y bastante de logística: el afán de protagonismo de una figura que no convoca pero acapara cámara.Quien no organiza, razonan, no debería encabezar. Ella lo ve de otro modo, y ha respondido públicamente a quienes le piden que dé un paso atrás.
La polémica, sin embargo, va más allá de un sitio en la cabecera.
Nacionalidad, siglas y el relato de la veleta
Sobre su biografía circulan datos que conviene separar del ruido. Hay quien sostiene, sin aportar prueba, que llegó a España con
18 años para estudiar. Respecto a la nacionalidad, un participante del debate recuerda que con
10 años de residencia legal continuada se puede optar a la nacionalidad española superando un examen de idioma y cultura, y sostiene que no existe convenio de doble nacionalidad entre Rusia y España para mayores de edad, de modo que un adulto no podría ostentar ambas.
El otro gran reproche es su itinerario político. Se le atribuye haber coqueteado con formaciones de signos opuestos, del PP al PSOE, y de haber defendido con entusiasmo posturas sanitarias según la coyuntura. De ahí el apodo de veleta que le cuelgan. Es una acusación recurrente, formulada sin documentación concluyente.
Circulan además versiones que vinculan su actividad con servicios de inteligencia extranjeros. Ninguna de ellas aporta prueba alguna: son sospechas sin respaldo.
La presión de quien da la cara
Ponerse al frente de un acto así tiene coste. Quien asiste a estas convocatorias describe un cerco constante: cámaras grabando a los participantes, señalamiento en redes y una exposición que no se reparte entre muchos. Sivaya da la cara donde otros callan, y eso —dicen incluso quienes no comparten sus banderas— le concede un margen que no tienen los que solo comentan desde fuera.
A eso se suma el desgaste personal, con episodios personales que, según quienes la han tratado de cerca, le han pasado factura anímica en los últimos tiempos.
¿Cuántas ediciones más aguantará un desfile que se sostiene sobre caras concretas y no sobre una estructura estable?