FIFA prohíbe la Cruz de Borgoña en el Francia-España de Dallas: ¿censura o ignorancia?
El pasado martes, durante el partido Francia-España en el AT&T Stadium de Dallas, los aficionados españoles se toparon con una lista de banderas prohibidas por la FIFA. Entre ellas, la Cruz de Borgoña, emblema de los tercios que conquistaron y defendieron territorios hoy estadounidenses, y la bandera del Sagrado Corazón. La decisión ha abierto un debate sobre los criterios del organismo para considerar un símbolo como «político» u «ofensivo».
Un veto que resucita la polémica histórica
La FIFA, que se presenta como garante de la neutralidad, vetó estas enseñas mientras que otras como la ikurriña o la bandera republicana no aparecían en la lista. La paradoja es que la Cruz de Borgoña forma parte de las banderas oficiales de los estados de Alabama y Florida, y de numerosos municipios estadounidenses. «Que la FIFA prohíba en Texas lo que ondea en la capital de Alabama tiene tela», resumen los análisis.
Las interpretaciones sobre el veto se dividen. Una corriente señala directamente al gobierno español: «La federación española, controlada por el PSOE, habría presionado para eliminar símbolos que considera antidemocráticos». Otra, más conspirativa, apunta a la propia FIFA como un «nido de masones antiespañoles». Pero también hay quien lo atribuye a la ignorancia: «En EE.UU. no distinguen la cruz de Borgoña de una bandera confederada, y la han metido en el mismo saco».
El dato que descoloca
La guía oficial del estadio permite banderas de hasta 2x1,5 metros si son ignífugas y pasan inspección, pero prohíbe cualquier material «político, ofensivo o discriminatorio». La hoja de ejemplos que circuló en el partido incluía la Cruz de Borgoña y una versión con carabelas. El detalle clave: el mismo aspa de San Andrés que los tercios llevaron a América en el siglo XVI hoy sigue siendo símbolo oficial en varios estados del sur de EE.UU. La FIFA, en su celo por evitar ofensas, ha terminado vetando un icono que el propio país anfitrión considera parte de su herencia.
Con esta decisión, la organización demuestra que su concepto de neutralidad política es selectivo, y que a veces la ignorancia histórica se impone al sentido común. Lo que parece una medida menor puede tener consecuencias económicas: el malestar entre aficionados y la pérdida de credibilidad en un organismo ya cuestionado.