La presión migratoria sobre España aviva la teoría de una orquestación externa
¿Quién está detrás del repunte de llegadas a las costas españolas? Una corriente de opinión señala a Estados Unidos e Israel como los arquitectos de una estrategia de desestabilización migratoria. El debate, alimentado por el artículo publicado el 1 de agosto de 2026 por Tyler Durden, ha encontrado eco en medios digitales. La tesis de fondo: la izquierda culpa a Washington y a Tel Aviv para no rendir cuentas sobre la gestión migratoria.
El factor marroquí y el Congreso estadounidense
Para sostener la teoría se citan dos elementos: el tratado de amistad entre Marruecos y Estados Unidos, firmado en 1786, y un informe aprobado en el Congreso de EE UU a propuesta del partido republicano. Según ese texto, Ceuta y Melilla se encuentran en territorio marroquí y son objeto de una reclamación histórica. La implicación, apuntan los defensores de esta lectura, es que Washington tendría interés en la presión migratoria como herramienta diplomática.
Distracción o conspiración real
En el lado escéptico, se argumenta que la narrativa sirve para tapar los fallos propios: las políticas de acogida, los acuerdos con Marruecos o la agenda migratoria europea. Hay quien ve en el señalamiento a Israel un intento de avivar el antisemitismo, y quien acusa a la derecha de fomentar la alarma. La realidad es que las llegadas continúan y la autoría intelectual sigue sin probarse. Lo único evidente es que la culpa, esta vez, parece no caber en un solo actor.