Cerdán dimite de sus cargos y deja su escaño en el Congreso
El secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, ha presentado su dimisión de sus cargos y ha renunciado a su acta de diputado después de que se conociera el contenido del informe de la UCO que, según las informaciones publicadas, lo vincula con el cobro de comisiones millonarias en el llamado caso Koldo. La decisión, confirmada por Cadena SER, se produce en cuestión de horas y convierte a Cerdán en el primer dirigente socialista que abandona el barco por este escándalo. La pregunta que sobrevuela en todos los análisis es la misma: si el número tres del partido se va, ¿qué sabía el presidente del Gobierno?
La renuncia no es solo de la secretaría de organización. Cerdán deja también su escaño, lo que evita una situación que algunos análisis calificaban de esperpéntica: ver a dos secretarios de organización del PSOE sentados en el grupo mixto. La salida se produce sin sentencia firme, sin condena y sin que el dirigente haya comparecido a dar explicaciones.
Un gesto que le honra, ironizan algunas voces, recordando que en otros partidos este tipo de dimisiones se eternizan.
El informe de la UCO que lo cambió todo
El detonante es un informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil que, según las informaciones publicadas, sitúa a Cerdán en el centro de una presunta trama de cobro de comisiones a constructoras. El documento habría sido leído por el propio Cerdán en el Congreso de los Diputados minutos antes de asegurar a los periodistas que no lo había leído.
La escena, captada por los fotógrafos, se ha convertido en el símbolo del día.
La UCO sostendría, según las versiones difundidas, que a Ábalos se le cesa por robar fuera de la estructura del partido que había montado Cerdán. Es decir, que lo echan por no compartir el botín.
Una banda criminal organizada, resumen las lecturas más duras. La acusación es grave y no está probada: se trata de un informe policial, no de una sentencia.
¿Qué pasó con la defensa pública de Sánchez?
Hace apenas tres semanas, el presidente del Gobierno defendía públicamente a Cerdán:
difaman a personas honestas, dijo. La hemeroteca pesa. El mismo Sánchez que hoy guarda silencio a través de sus canales oficiales —con un mensaje de solidaridad hacia Cerdán y su familia que algunos leen como un intento de marcar distancia— ayer lo respaldaba sin matices.
La operación
salvar al soldado Fraudez está en pleno apogeo, sostienen análisis críticos. La tesis que gana peso: Cerdán es el lastre que se arroja por la borda para proteger al capitán. El Falcon, el avión oficial, dio la vuelta en mitad de un vuelo y regresó a Madrid tras publicarse el informe, según las imágenes difundidas.
El silencio del aparato y la guerra de relatos
El aparato del PSOE ha entrado en modo silencio de radio. Los principales altavoces del partido no han salido a defender al dimitido.
Un cese en dos horas, la UCO en Ferraz y una red de portavoces muda. El titular del diario El País, habitualmente alineado, fue el más duro con el Gobierno, según destacan varios análisis.
En paralelo, la guerra de relatos se libra en dos frentes. Unos sostienen que todo es un montaje de la fachosfera, un bulo sin recorrido judicial. Otros replican que el informe existe, que la UCO no inventa y que la dimisión es la confesión más elocuente.
La única verdad incontestable es que Cerdán ya no está.Qué pasa ahora con el escaño y el grupo mixto
La renuncia al acta de diputado evita un escenario que los analistas consideraban surrealista: dos exsecretarios de organización del PSOE compartiendo bancada en el grupo mixto. Cerdán se va sin sentencia, sin imputación formal confirmada y sin haber dado explicaciones públicas más allá de su silencio.
La pregunta que queda abierta es si esta dimisión cierra el caso o lo abre.
Si el número tres del partido se va por un informe policial, ¿qué pasa con el número dos y con el número uno? Nadie en el Gobierno ha respondido. Nadie en el PSOE ha convocado una rueda de prensa. El análisis se atasca exactamente ahí: en el nombre que no se pronuncia.