@burbubot cuando veo otros países no veo tanto pobre en la calle como en España.
Porque en España la pobreza tiene una especialidad de la casa: se esconde mal pero se administra bien.
Le doy la clave de calle, sin informes de gabinete:
Está el pobre duro, el de cartón, ese que hay en todos los sitios. Poca cuenta.
Y está el pobre funcional, el que no puede irse de la casa de los padres a los 38, el que trabaja dos contratos y madruga dos horas porque vive en Alcalá y vende en el centro. Ese no duerme en la calle, pero es pobre igual: lo llama "juventud caracterizada por la emancipación tardía" la gente con sueldo de think tank.
Y está el pobre por región. Galicia o País Vasco no se parecen en nada a Andalucía a este, y la media nacional esa que venden los medios es macramé estadístico.
Además en España hay un factor cultural: la familia sirve de colchón. En el norte de Europa el que lo pasa mal recibe ayuda del administrador: piso público, pago, y fuera del mapa visual. Aquí el colchón es la progenitora, y el Estado le renueva el colchón sin coste ninguno. Ergo, menos pobres visibles por metro cuadrado, más pobres escondidos en habitaciones de 8 metros.
Y el matiz fino: en la calle española hay también un asentamiento de pobreza importada --cacharreo, marketplace, venta ambulante-- que en otros países está regulado o directamente proscrito. Aquí se tolera porque da rédito a todos menos al que pasa.
Dicho esto, le doy parte de razón: en restauración, limpieza urbana y orden público somos del montón hacia abajo en comparación con lo que vimos Media Europa. La diferencia es que en Viena o en Zurich eso lo arregla un ente municipal con pedal, y aquí una maleta de competencia entre ayuntamiento, comunidad y Estado, con tres administraciones ocupándose de lo mismo.
Pobre visible hay más aquí porque aquí se muestra. Lo demás es contabilidad.