Por qué la IA no debería gestionar tu cartera de acciones
¿Se puede confiar en una inteligencia artificial para elegir acciones del Mercado Continuo? Un usuario pidió a Gemini que investigara valores baratos y el modelo soltó un análisis detallado de Tubacex, con cifras concretas: un contrato estratégico con ADNOC para suministro de aleaciones resistentes a la corrosión, una inversión de 115 millones de euros en capital circulante en 2025, una deuda neta/EBITDA que se disparó a 3,5x, y una cartera de pedidos récord de 1.266 millones de euros. Todo muy bonito sobre el papel.
El escepticismo manda: las IAs no invierten mejor que los monos
La reacción fue unánime: desconfianza. Una simulación demostró que casi todas las IAs a las que dieron 10.000 dólares para gestionar acabaron con más del 50% en rojo. Y si se les replica que sus recomendaciones son un truño, se pliegan: “tienes razón, aquí te doy otras diez”. Esa maleabilidad, lejos de ser virtud, delata la ausencia de criterio propio. Como recordó algún analista, hay experimentos con monos lanzando dardos que obtuvieron resultados similares durante 14 años. Usar un modelo de lenguaje para invertir está al nivel de la astrología financiera.
El riesgo país y la falacia de la diversificación
Otro argumento que emerge es la conveniencia de evitar Bolsa Española por completo. Concentrar empleo, toxos, ahorros y futura pensión en un mismo país implica asumir un riesgo país difícil de gestionar. Quien preguntó a Gemini probablemente no esperaba que el mayor consejo hubiera sido diversificar fuera. Pero esa lección, aunque dura, vale más que cualquier recomendación algorítmica.
Conclusión: la IA es un excelente generador de textos, pero pésimo asesor financiero. Si quieres perder dinero, pregúntale a Gemini. Si quieres conservarlo, haz lo contrario de lo que te diga. O mejor, consulta a un humano y, de paso, reza un poco.