El acoso comercial de los gurús del fitness va a más: cuando el colega virtual se convierte en vendedor insistente
Primero te halagan, luego te preguntan por tus progresos, y al final te intentan colocar un curso de 80 euros. Cada vez más usuarios denuncian que los influencers de fitness han pasado de construir comunidad a un acoso comercial sin tapujos. La frontera entre la relación de confianza y la presión por vender se ha desdibujado por completo.
De la admiración al spam: una relación que se rompe
El patrón se repite: un usuario sigue a un perfil de un «gorilazo» que parece inspirador. Intercambian mensajes, el influencer se muestra cercano, pregunta por la evolución del seguidor, da consejos. Pero pronto la conversación deriva hacia la venta de servicios: planes de entrenamiento, dietas, productos milagro. Lo que empezó como una interacción genuina se convierte en una estrategia comercial agresiva.
La desesperación por vender derriba las barreras
La crisis económica y la saturación del mercado han llevado a muchos autónomos y pequeños emprendedores a abandonar cualquier sutileza. Un ejemplo citado es el de un jubilado que intentaba vender productos a amigos de la familia, ofreciendo descuentos «solo para ti». Otro caso es el de un conocido que, en lugar de recomendar servicios, directamente presiona con ofertas irrechazables. El resultado es que la confianza se erosiona y las relaciones personales se resienten.
El mito del éxito viral: todos compiten contra todos
Antes de las redes, el negocio local daba para vivir. Ahora, cualquiera que ofrece un bien o servicio compite a nivel nacional o global. «Los que venden son los grandes, los que tienen presupuesto para publicidad», se argumenta. Los pequeños quedan atrapados en una lucha desigual, y muchos recurren a tácticas de presión para sobrevivir. La promesa de hacerse millonario con internet choca con la realidad: la mayoría solo encuentra competencia feroz y márgenes mínimos.
El fenómeno no es nuevo, pero se ha intensificado. La próxima vez que un influencer te pregunte cómo llevas el entrenamiento, tal vez no sea por preocupación: es que necesita cerrar el mes.