Cinco disparos al alunicero 'El Niño' y un pie amputado
Cinco disparos, un Mercedes negro y un herido plantado en la puerta de urgencias. Rafael Francisco Hornero Cruz, conocido como
'El Niño' o 'Rafita', recibió cinco impactos de bala la madrugada del sábado en la Ronda del Sur, en Puente de Vallecas (Madrid). Acabó en el
Hospital de Móstoles, donde le amputaron un pie. Los investigadores manejan como principal hipótesis un posible ajuste de cuentas; el motivo, a la fecha de esta discusión, no estaba confirmado.
Cuatro personas, un coche y una fuga
Cuatro personas lo trasladaron en un Mercedes negro hasta el servicio de urgencias y lo abandonaron allí antes de huir. En el debate se barajan dos hipótesis sobre quién lo llevó: una apunta a los propios agresores, que lo habrían dado por muerto y habrían huido al verlo todavía vivo; otra sostiene que fueron conocidos del herido quienes lo encontraron y lo metieron en el coche. Ninguna de las dos está confirmada.
¿Ajuste de cuentas o un 'vuelco' que salió mal?
La hipótesis policial dominante es el ajuste de cuentas, pero no es la única que circula. Hay quien sostiene que el tiroteo fue un
vuelco fallido: un asalto a otro grupo que se torció. Según esa reconstrucción, el herido sería quien entra primero a despejar el terreno y por eso se llevó todo el cargador.
Quién paga la prótesis y el resto de la factura
El segundo frente del asunto no es policial, es de dinero público. Con 'El Niño' en el hospital, buena parte del foco se fue al coste de la atención, la rehabilitación y la prótesis de un hombre que, sostiene una parte del análisis, ha vivido buena parte de su vida al margen de la ley. El cálculo que sobrevuela el asunto —lo que cuesta salvar, operar y reinsertar a un herido por arma de fuego— no se desglosa aquí, pero está en el origen de casi todos los reproches.
El punto donde el análisis se atasca
Queda un nudo que nadie desata: un hombre al que le faltan cinco balas en el cuerpo para morir y un pie para seguir conduciendo. Si el gremio del alunizaje se retira por vejez, por enfermedad o por plomo, es cosa que ni la policía ni los jueces tienen medido. Todo lo demás, a estas horas, es conjetura.
Los hechos recogidos proceden de las informaciones publicadas sobre el suceso; cualquier responsabilidad penal derivada de los mismos es, a día de hoy, presunta.