Alemania roza el límite con sus reservas de gas en mínimos
¿Cómo llega la primera economía europea al ecuador del verano con los depósitos de gas casi vacíos? Cada julio debería ser el pistoletazo para llenar almacenes antes del invierno, y este año los niveles marcan mínimos que huelen a problemas.
Noruega, una solución con límites
El detonante es el tijeretazo del suministro ruso, secuela de las sanciones. La mirada se gira a Noruega, el socio de confianza, pero hay quien recuerda que ese flujo tiene límites físicos: ya exporta a media Europa y su margen de aumento es escaso. La ironía es palmaria: el país que durante años fue el suministrador de confianza, Rusia, ahora es el adversario.
Culpas y extraños reexportadores
Las posturas sobre las culpas se dividen: unos cargan contra la falta de diversificación de los políticos alemanes; otros, contra las propias sanciones. Y una curiosidad complica el relato: según ciertas lecturas, Alemania no solo compraba gas ruso, sino que además reexportaba parte a Rusia. Visto así, la dependencia era más peculiar de lo que se contaba.
El verano avanza y los depósitos no acaban de llenarse. El mercado ya ha puesto precio a la incertidumbre: el gas sube y Alemania repite su mantra de aguantar. El otoño dirá si el plan era tan sólido como lo vendían.