España financia un tranvía en Rabat mientras sus carreteras se resienten
¿Quién paga el tranvía de Rabat? La respuesta no gusta a quienes ven cómo en España las infraestructuras sufren recortes y los efectos de la Dana se acumulan. Mientras la vicepresidenta Nadia Calviño promociona los fondos europeos hacia Marruecos, los datos muestran una realidad incómoda.
Según estimaciones de analistas, España transfiere a Marruecos unos 2.000 millones de euros al año en ayudas directas, indirectas y remesas de inmigrantes regularizados. Esa cifra equivale al 1,5% del PIB marroquí. En comparación, la financiación europea para el tranvía de Rabat –19,5 kilómetros, 31 paradas, 172.000 pasajeros diarios– parece un regalo menor, pero el malestar reside en la dirección del flujo: dinero que sale de contribuyentes españoles hacia infraestructuras en el extranjero mientras aquí el mantenimiento ferroviario cojea.
El negocio detrás del tranvía
El proyecto, operado por la francesa Transdev y con trenes Alstom Citadis, no es filantropía. Detrás hay un pulso comercial: empresas europeas de tecnología ferroviaria, especialmente alemanas en dificultades por la crisis industrial, encuentran en Marruecos un mercado donde colocar su know-how. El Banco Europeo de Inversiones, creado en 1958 para financiar infraestructuras en Europa, presta ahora para que Rabat tenga un tranvía. La ironía no escapa a quienes recuerdan para qué se fundó.
¿Ayuda al desarrollo o fuga de capitales?
La corriente dominante en el análisis sostiene que estos desembolsos son una transferencia neta de fondos hacia un país que, al mismo tiempo, aumenta su gasto militar y mantiene una política migratoria agresiva. La otra postura argumenta que pagar infraestructuras en origen es más barato que afrontar la reagrupación familiar masiva en Europa. El dilema tiene nombre: mientras las cuentas cuadran sobre el papel, las carreteras españolas esperan.
El cálculo, simplificado, da una diferencia que no cuadra con el relato oficial. Con esos 2.000 millones anuales, España podría rehabilitar buena parte de su red de cercanías. Pero el dinero viaja al sur.