¿Por qué una agencia de marketing se expande a Venezuela?
WhatTheFav, la agencia fundada por Laura y Alba Rodríguez —hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero—, ha anunciado su entrada en el mercado venezolano de los e-sports. La noticia, publicada por varios medios en julio de 2025, ha reavivado las sospechas sobre el verdadero origen de su crecimiento: la empresa factura ya cerca de medio millón de euros anuales, un 24,35% más que el ejercicio anterior, según datos del Registro Mercantil.
El movimiento resulta, cuando menos, llamativo. Venezuela no es precisamente un paraíso para los negocios: control de capitales, expropiaciones y una capacidad de consumo bajo mínimos. Sin embargo, la agencia —que tiene entre sus clientes a Huawei o Neox Games— busca ahora creadores de contenido gaming en el país caribeño. Hay quien lo ve como una apuesta arriesgada pero legítima; otros, como un clásico mecanismo para canalizar pagos vinculados a los intereses del exmandatario en la región.
Las cuentas y las sombras
Fundada en 2019 por Laura junto a un socio, WhatTheFav no despegó hasta que su hermana Alba se incorporó como administradora solidaria en 2023. Desde entonces, la facturación no ha dejado de crecer. Pero lo que más alimenta la polémica no son los números, sino el contexto. En diciembre de 2025, la UDEF detuvo a Julio Martínez Martínez, un empresario con intereses en Venezuela y cliente de las hijas de Zapatero, en el marco de la investigación por el rescate de Plus Ultra. La coincidencia no pasa desapercibida para quienes ven en la agencia una pieza más del entramado de influencias del expresidente.
El dilema del mercado venezolano
Argumentos no faltan para justificar la operación: Venezuela tiene una comunidad gamer activa y poca competencia local. Pero el escepticismo predomina. Como apunta un análisis recurrente, cualquier empresario sensato evitaría un país donde el riesgo de expropiación es alto y el poder adquisitivo, ínfimo. La única explicación que cuadra para muchos es que no se trata de un negocio convencional, sino de un vehículo para mover dinero —el que el régimen de Maduro pudiera deber a Zapatero— bajo la apariencia de contratos publicitarios.
Desde luego, la opacidad no ayuda. La oferta de empleo para creadores de contenido en Venezuela, que exigía ser nacional de ese país, fue señalada como potencialmente discriminatoria. Todo suma en un relato donde las hijas del expresidente avanzan sin complejos mientras su padre sigue siendo investigado por sus vínculos con el chavismo. Que cada cual saque sus conclusiones.