Gonorrea y sífilis alcanzan niveles nunca vistos en Europa: el ECDC pide medidas urgentes
El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) ha encendido todas las alarmas: los casos de gonorrea se han triplicado y los de sífilis se han duplicado en la última década, alcanzando en 2024 los registros más altos desde que hay datos (2015). La agencia comunitaria reclama a los estados miembros que actúen con urgencia para frenar la transmisión. Pero, ¿qué hay detrás de esta explosión? El debate sobre las causas divide a los analistas.
La resistencia a los antibióticos, un factor silencioso
Uno de los aspectos menos visibles es la rápida evolución de la bacteria causante de la gonorrea. Su capacidad para generar resistencias ha obligado a cambiar de tratamiento en varias ocasiones: de la penicilina intramuscular a la azitromicina oral, luego a la cefixima y ahora a la ceftriaxona. Cada salto terapéutico es una carrera contrarreloj. La infección puede pasar desapercibida cuando se contrae por vía oral, ya que los síntomas se confunden con un simple resfriado, lo que dificulta el diagnóstico precoz. La llegada de superbacterias multiplica el riesgo de que las ETS se vuelvan intratables.
Comportamiento sexual y percepción del riesgo
La caída de la natalidad y el aumento de la promiscuidad son dos caras de la misma moneda, según varios observadores. La generalización de la profilaxis preexposición (PrEP) contra el VIH ha reducido el miedo al sida, pero ha relajado el uso del preservativo. El chemsex – consumo de drogas en contextos sexuales – y las prácticas sin protección se han normalizado en ciertos círculos. Sin embargo, las ETS no entienden de etiquetas: los jóvenes heterosexuales también registran incrementos, tanto en Europa como en América.
Un estudio que se queda corto
Una de las críticas más repetidas al informe del ECDC es la ausencia de datos desglosados por sexo, orientación sexual, nacionalidad o etnia. Sin ese nivel de detalle, resulta imposible identificar los clusters de transmisión y diseñar campañas específicas. Separar a trabajadores sexuales, consumidores de drogas recreativas y practicantes de chemsex en categorías independientes permitiría afinar las intervenciones. El estudio oficial, al no hacerlo, deja preguntas sin respuesta.
El dato que descoloca: mientras la gonorrea y la sífilis baten récords, el linfogranuloma venéreo – una ETS menos conocida – apenas suma 3.490 casos en toda Europa. En España, mueren más de 4.000 personas al año por atragantamiento. Cifras que ponen en perspectiva la dimensión real del problema, pero que no deben ocultar la necesidad de actuar a tiempo.