Cinco alertas ignoradas: Covid, dana, apagón, Adamuz y Ceuta
¿Cuántas veces puede avisar un sistema antes de que alguien asuma el coste de no escuchar? El mapa de las cinco alertas ignoradas de la era Sánchez —la pandemia de Covid, la dana, el apagón, el accidente ferroviario de Adamuz y la gestión de Ceuta— se repite estos días en los análisis más críticos con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Por separado, cada episodio admite matices. Leídos en conjunto, dibujan algo más incómodo: avisos que llegaron a tiempo y se quedaron sin respuesta.
Del Covid al apagón: el patrón de los avisos sin respuesta
La tesis que sostiene el listado no es que cada desastre fuera previsible —que también—, sino que en todos ellos se repitió la misma secuencia: señal temprana, negación de la evidencia y gestión de la versión posterior. La emergencia se convierte en relato y el relato en excusa.
Hay un matiz que se pierde entre titulares y que conviene rescatar: los apagones que de verdad golpean la economía no son los que dejan a oscuras una ciudad durante unas horas, sino los que paran la industria. De esos ya ha habido varios, y apenas ocupan portada. El foco mediático se lo lleva el episodio espectacular; la factura la paga la fábrica que echa el cierre.
Los 42 metros de vía que faltan del accidente de Adamuz
La acusación más concreta apunta a Adif. Según las versiones difundidas, la empresa pública no habría conservado 42 metros de vía vinculados al siniestro de Adamuz, un tramo cuya ausencia complicaría cualquier peritaje independiente. Es una imputación sin confirmar judicialmente y así debe leerse, pero encaja en la sospecha de un modus operandi que se repite: primero la emergencia, después el control del relato y, al final, las pruebas que no aparecen. Quien exija una sentencia firme antes de formular la pregunta puede esperar sentado.
904 presas, sanidad y Ceuta: el resto de la lista
Fuera del foco principal queda una lista que no es corta. España tiene 904 presas con riesgo potencial grave para la población en caso de rotura, según el aviso que reclama ponerse en marcha antes de que la estadística deje de ser teórica. A ello se suman el colapso sanitario y las manifestaciones por la sanidad pública, los recortes en extinción de incendios —con escenarios de miles de hectáreas arrasadas y víctimas— y un fracaso educativo que se arrastra sin que nadie dimita.
El asunto de Ceuta merece una lectura separada. El alojamiento de personas migrantes en instalaciones próximas a depósitos de explosivos del Ejército es un problema de ubicación de recursos y de seguridad, no de quién llega. Mezclar ambas cosas es la forma más rápida de no arreglar ninguna.
Queda la coartada cómoda: reducir todo a cuatro desgracias de nada y llamar quisquillosos a quienes preguntan. El problema de esa réplica es que, cuando llegue el siguiente aviso, seguirá sin haber nadie leyéndolo.