La vivienda sube un 12,9% y la herencia se convierte en la única vía de acceso
La vivienda en España cuesta un 12,9% más que hace un año. El Índice de Precios de Vivienda del INE correspondiente al primer trimestre reedita el nivel más alto desde 2007, encadena 48 trimestres consecutivos de subidas y la segunda mano marca un récord en 19 años con un 13,5%. A estas alturas, la noticia no es el precio: es la resignación.
Porque mientras unos aguardan el famoso desplome que nunca llega, otros han decidido que la cifra es irrelevante. Si la inflación del ladrillo corre más rápido que la capacidad de ahorro de un salario medio, da igual que suba un 8% o un 8000%: el único acceso a la vivienda para las nuevas generaciones es la herencia. No es un diagnóstico cómodo, pero encaja con la realidad: los precios llevan años desacoplados de los sueldos.
Oferta y demanda, el mantra que no explica nada
Los partidarios de la teoría de mercado insisten en que es simple oferta y demanda. La presión demográfica, incluida la llegada de población extranjera, mantiene la demanda viva. El problema es que la oferta no reacciona al precio: se construye menos de lo que se destruye y el suelo disponible no llega al mercado. Mientras tanto, la demanda se concentra en un grupo cada vez más reducido: los que ya tienen patrimonio.
La conclusión es incómoda. Si el precio de la vivienda depende de la capacidad heredada y no del trabajo, nos encontramos ante un mercado que premia el pasado y castiga el presente. Los que esperan una corrección brusca pueden tener razón, pero llevan diez años esperándola. Y cuando llegue, no será para hacer la vivienda más justa: será para hacerla más barata para quienes ya tienen efectivo.