La universidad de la hija de Sánchez: 20.000 libras de matrícula, no 100.000
La controversia sobre la elección educativa de la hija del presidente Pedro Sánchez ha reabierto el debate sobre la coherencia entre el discurso político y los actos privados. Mientras el entorno gubernamental defiende la educación pública como estandarte, los datos apuntan a que la hija del presidente cursa estudios en la St Mary's University de Twickenham (Londres), una institución privada cuyas tarifas oficiales distan de las cifras alarmistas que circularon inicialmente.
El coste real: 20.000 libras de matrícula, no 100.000
Según la información disponible, la matrícula anual en St Mary's ronda las 20.000 libras, una cifra muy por debajo de los 100.000 que se llegaron a difundir en algunos ámbitos. Sin embargo, el coste total estimado —incluyendo alojamiento, manutención y gastos— se sitúa en torno a las 50.000 libras anuales (unos 58.000 euros al cambio actual). Esta cantidad supera el salario bruto del presidente, fijado en unos 90.000 euros, lo que ha desatado las preguntas sobre la financiación de estos estudios.
¿Cómo se financia? Las cuentas no cuadran
Con un sueldo público que apenas cubre el coste total de un año de estudios, las dudas sobre el origen de los fondos son inevitables. Algunos análisis apuntan a posibles ingresos no declarados, mientras que otros recuerdan que la familia podría haber recurrido a ahorros previos o ayudas externas. El hecho de que la esposa del presidente, Begoña Gómez, tuviera que solicitar autorización judicial para viajar a la graduación —tras la retirada de su pasaporte por orden del juez Peinado— añade una capa más de opacidad.
La contradicción del discurso público
La situación ha generado un coro de críticas sobre la hipocresía de defender la educación pública como pilar del Estado del bienestar mientras se opta para los hijos por centros privados de élite en el extranjero. Esta tensión no es nueva en la política española, pero en un contexto de restricciones presupuestarias y recortes en universidades públicas, el contraste resulta especialmente llamativo.
La hija de Sánchez estudia Psicología, una carrera que también se imparte en la Universidad Complutense de Madrid, pero que aquí se cursa en una institución británica de pago. El dilema no es solo ético, sino también económico: ¿con qué recursos se financia una estancia de 50.000 libras anuales cuando el salario del presidente apenas alcanza esa cifra antes de impuestos?