Suecia debate enviar a prisión a menores de 13 años
La criminalización de los menores se ha convertido en el nuevo caballo de batalla de la ultraderecha internacional. El detonante es un caso que parece sacado de una película distópica: una niña sueca de 12 años recorrió 60 kilómetros en autobús para lanzar dos granadas de mano contra una vivienda en Gotemburgo. No cobró las 80.000 coronas suecas (unos 7.300 euros) que le habían prometido, pero tampoco recibió ningún castigo: era demasiado joven para responder ante la justicia.
El caso ha reabierto con fuerza la discusión sobre la edad de responsabilidad penal en Suecia, que plantea rebajarla de 15 a 13 años. Un sector de la opinión pública sostiene que quien tiene capacidad para cometer un delito grave debe asumir las consecuencias, y que la indulgencia solo dispara la impunidad. Otro sector responde que meter a niños de 13 años en prisión es una solución de propaganda que no ataca las raíces del problema: familias desestructuradas, fracaso escolar y captación por parte del crimen organizado a través de las redes.
La madurez jurídica no se mide solo con la edad
El debate tiene una arista jurídica incómoda. Como se argumenta en el análisis, en España una mujer de 14 años es considerada responsable para decidir sobre su cuerpo; de ahí a exigir responsabilidad penal por sus actos hay un paso lógico. Pero la equiparación es tramposa: la madurez no es binaria, y el derecho penal exige culpabilidad, no solo capacidad física.
Si la tendencia se consolida, es probable que otros países europeos sigan el camino suico. Los datos de reincidencia, sin embargo, no respaldan la dureza como remedio al crimen organizado.