La izquierda subvenciona el dumping laboral: salarios en caída y pensiones en riesgo
El salario más frecuente en España ya no alcanza los 15.000 euros anuales. Según datos recientes, el salario mediano se ha desplomado casi 4.000 euros hasta los 14.586 euros, y el 37% de los ocupados gana el salario mínimo o menos. Mientras, el Gobierno insiste en que España necesita 3,5 millones más de forasteros para sostener el sistema. La paradoja es que esa misma política de fronteras abiertas está comprimiendo los sueldos en sectores como servicios y agricultura, donde el aluvión de mano de obra barata tira a la baja las retribuciones.
El paro real roza el 30% según el BCE
El Banco Central Europeo advierte que la tasa de paro real española se aproxima al 30%, muy por encima de la cifra oficial. Entre los extranjeros, el desempleo alcanza el 14%, su nivel más alto en cinco años. A esto se suma que casi 800.000 personas cobran subsidios sin haber cotizado previamente, mientras las pagas a desempleados extranjeros crecen cuatro veces más rápido que las de los españoles. El resultado es una presión creciente sobre las cuentas de la Seguridad Social.
Impuestos récord para salarios de subsistencia
España tiene una de las cuñas fiscales más altas de la OCDE: supera el 40% de los costes laborales. El esfuerzo fiscal de un trabajador español es un 50% superior al de un alemán y un 60% mayor que el de un estadounidense. Con estos gravámenes, los salarios bajos no cubren ni los servicios públicos que consumen. Un estudio citado en el debate señala que por debajo de 27.500 euros brutos anuales, las aportaciones del trabajador y la empresa no financian la sanidad y educación que ese empleado y su familia utilizan.
El Ingreso Mínimo Vital ya supera al salario más habitual
El IMV ha crecido hasta sobrepasar en un 20% el salario más común en España. Esto genera una distorsión: para muchos, no trabajar y cobrar la prestación resulta más rentable que aceptar un empleo precario. Mientras, la productividad española es la mitad de la media europea, lo que lastra cualquier posibilidad de subidas salariales sostenibles.
La izquierda gobernante ha optado por subvencionar la precariedad con subsidios y abrir la puerta a más inmi gración low cost, en lugar de corregir los desequilibrios estructurales. El futuro de las pensiones, que depende de cotizaciones suficientes, se tambalea. Si esta dinámica continúa, el sistema de bienestar español seguirá un camino similar al alemán, donde ya se declara financieramente inviable. Pero mientras los datos se acumulan, la mayoría prefiere mirar a otro lado y votar a los mismos de siempre.