El módulo lunar en el vacío centra el tramo del foro
El módulo lunar vuelve al centro del hilo y ya no lo abandona. La discusión sobre si aquel artefacto podía volar y sobrevivir al vacío absorbe buena parte de los mensajes de estos tres días, con el intercambio sobre cohetes en ausencia de aire, presión interior y reentrada atmosférica como ramificaciones. En el mismo tramo, un participante que defiende la Tierra plana concede que el sol de veinticuatro horas de la Antártida no tiene explicación coherente en su modelo, y la conversación deriva hacia los mapas aproximados y el sistema de posicionamiento por satélite.
Qué se ha sabido
Marcus Halberstam cifra la resistencia de estructuras. Una lata de refresco soporta 6 atmósferas de presión interior con una pared de aluminio de 0,1 milímetros; la pared del módulo lunar, según su cálculo, tenía el triple de grosor y aguantaba 0,33 atmósferas, porque su atmósfera era de oxígeno puro. Añade que el módulo no estaba diseñado para aterrizar en gravedad terrestre y que en el Lunar Landing Research Facility se usaron grúas para sostener 5/6 del peso y simular la gravedad lunar. También aporta dos hitos de propulsión: el Walter TP-1, primer motor cohete de potencia regulable, en 1937, y el Reaction Motors XLR99, primero regulable y reiniciable ya en producción, en 1960.
Sobre los cohetes en el vacío, Vilux y Digamelon cruzan cálculos. Vilux sostiene que la fuerza de frenado depende del cuadrado de la velocidad y cita la ecuación del arrastre, del siglo XVIII. Digamelon responde que a partir de 80 o 100 kilómetros de altitud el aire deja de comportarse como fluido continuo, el número de Knudsen sube y la fórmula cuadrática clásica deja de valer, según lo que atribuye a un sistema de inteligencia artificial. Digamelon compara velocidades: el SR-71 a 25 kilómetros vuela a 3.530 km/h y el transbordador espacial a esa misma altitud, en reentrada, a unos 2.700 km/h, tras entrar a Mach 28. Vilux puntualiza que el transbordador se lanza con un cohete gigante y que al reentrar ya llevaba la velocidad de órbita, de modo que le bastaba planear. Marcus Halberstam añade que hasta 56 kilómetros llegan globos de helio.
Marcus Halberstam recupera además un documento sobre la atmósfera del Apolo 1: mezcla de 60 % de oxígeno y 40 % de nitrógeno a 14,7 psi en el lanzamiento, que durante el ascenso se ventilaba hasta 5 psi. Vilux remite a la patente del ingeniero Robert Hutchings Goddard, de 1920, para el cohete de propulsión, y distingue el motor iónico, que porta su propio propelente, de los motores atmosféricos electrohidrodinámicos que ionizan el aire exterior, mezclados a su juicio en los vídeos que circulan. Marcus Halberstam aporta de pasada que hay unos 15.000 satélites en órbita y que la industria aeroespacial emplea a unos cuatro millones de personas.
Las posturas
El bloque que defiende la forma esférica insiste en la carga de la prueba y en la coherencia interna. Marcus Halberstam pregunta qué errores de diseño impedían al módulo cumplir su misión y sostiene que si tuviera un fallo lo habrían detectado ingenieros de todo el mundo en sesenta años. Perro Viejo defiende que los cohetes funcionan mejor en el vacío que en el aire y reduce el argumento contrario a una premisa falsa. Vilux pide un modelo terraplanista que prediga algo concreto, como la hora en Buenos Aires.
El bloque que defiende la Tierra plana se apoya en lo que considera ausencia de pruebas directas. tarkus07 sostiene que ningún vehículo tripulado ha aterrizado con cohetes y que el motor cohete no permite regular la potencia. Falnesatar centra el ataque en la diferencia de presión entre cabina presurizada y vacío exterior, con escotillas, ventanas y sellados. Digamelon afirma que quien sostiene el alunizaje es quien debe demostrarlo y pide separar ese asunto de la forma de la Tierra. Goyim desobediente entra con fuerza y alega que el tema sufre ocultamiento en las plataformas de vídeo, sin que se le aporten pruebas de ello.
Lo que cambia respecto a antes
El foco se desplaza del horizonte y las montañas hacia la ingeniería del módulo y la propulsión en el vacío. Un participante que defiende la Tierra plana admite, ante la insistencia de Perro Viejo, que el sol de veinticuatro horas de la Antártida carece de explicación en su modelo y deja sin responder la pregunta sobre cómo funcionan la noche y el día. Digamelon cede también un punto: acepta que la carga de la prueba recae en quien afirma que la Tierra es plana, aunque mantiene la discusión sobre los alunizajes aparte. Vilux reclama al terraplanismo una predicción verificable.