La “sionista” Irene Montero que no encaja con su historial
Que una exministra de Igualdad, azote de Israel y abanderada de Palestina en cada debate, acabe siendo “descubierta” como sionista tiene delito narrativo. La paradoja es tan grande que la acusación necesita examen con lupa antes de tomarse en serio.
En las últimas horas ha circulado en entornos digitales la afirmación de que Irene Montero “apoya la entrada de sionistas”, una acusación que algunos dan por hecho y que otros califican directamente de tergiversación. Los términos de la discusión, cargados de ideología, no ayudan a esclarecer nada.
La etiqueta que no encaja
El historial político de Montero es, a primera vista, todo lo contrario a la simpatía por el sionismo. Su discurso se ha alineado de forma reiterada con las posiciones palestinas y ha mantenido una línea crítica hacia el Estado de Israel. Quienes sostienen la acusación no aportan declaraciones ni documentos; solo la repiten como un mantra.
Dos lecturas en disputa
Hay quien interpreta que la exministra, en realidad, favorece a los colectivos musulmanes y no tiene nada de sionista. Otros, en cambio, creen ver un giro incoherente más en su carrera, al estilo de tantos políticos que dicen una cosa hoy y la contraria mañana. La discusión, sin datos objetivos, se convierte en un cruce de sospechas.
La única certeza es que la acusación no viene respaldada por hecho alguno conocido. ¿Giro real, bulo o simple ruido de las trincheras digitales? El tiempo dirá si la etiqueta se queda o se desinfla.