jalp9000
Madmaxista
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Durante décadas, hemos vivido sumergidos…
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Las mascotas son cada vez más reconocidas como víctimas del tabaquismo pasivo, sufriendo los efectos del humo de segunda y tercera mano de forma similar a los humanos. La reciente reforma de la Ley del Tabaco busca extender la protección a estos animales.
Durante años, hemos sido conscientes del perjuicio del humo del tabaco para las personas. La idea del fumador pasivo, esa persona que inhala el humo ajeno sin querer, caló hondo a finales del siglo XX. Nos hizo replantearnos dónde podíamos fumar, sacando los cigarrillos de oficinas, aviones y restaurantes. La norma era clara: tu decisión de fumar no debía dañar a los demás, especialmente a los más vulnerables, como los niños. Se buscaban hogares libres de humo, y el balcón se convirtió en el refugio del fumador.
Pero en esta carrera por un aire más limpio, nos olvidamos de un grupo que comparte nuestro espacio vital de una manera muy íntima: nuestras mascotas. Perros y gatos, que respiran el mismo aire que nosotros, a menudo a ras de suelo o acurrucados en el sofá. A diferencia de nosotros, ellos no pueden abrir una ventana ni pedir que dejen de fumar. Su exposición al humo es constante y, a menudo, involuntaria.
El problema va más allá del humo que vemos, el llamado humo de segunda mano. Existe también el humo de tercera mano, una amenaza invisible. Se trata de partículas tóxicas y gases, como la nicotina o metales pesados, que se quedan pegados a las superficies: cortinas, alfombras, muebles. Y, por supuesto, a la piel y al pelaje de nuestros animales. Estos compuestos se depositan y permanecen, creando un ambiente contaminado de forma persistente.
Los animales sufren una doble exposición. Por un lado, inhalan los compuestos volátiles que quedan suspendidos en el aire de las habitaciones cerradas. Por otro, y esto es crucial, al acicalarse, se lamen el pelaje y ingieren directamente estas sustancias tóxicas. Los estudios veterinarios han detectado cotinina, un metabolito de la nicotina, en la sangre, orina e incluso en el pelo de animales que conviven con fumadores. Esto confirma que el daño va más allá de la simple inhalación.
Durante décadas, hemos vivido sumergidos…
Gilipilas pasivos es…