El enfado de Robles y la pelea por quién sabía qué
¿Por qué está enfadada Margarita Robles? La ministra de Defensa lleva días en el centro de un fuego cruzado que mezcla una supuesta incursión en territorio español, un presunto descoordinación entre ministerios y un «bombazo» periodístico de Vicente Vallés. El marco lo resumió el propio Ejecutivo: mientras Pedro Sánchez y Marlasca sostienen que no se les informó de la invasión, Defensa asegura que se informó, y con tiempo. El ministerio competente para esa comunicación es, precisamente, el de Robles.
Quién informó a quién de la invasión
Ahí está el nudo. Si la competencia de informar recaía en Defensa y Robles afirma haberlo hecho con antelación, la contradicción con La Moncloa e Interior es total. Solo uno de los tres relatos puede ser cierto. La pregunta que sobrevuela es otra: ¿desde cuándo un ejército espera la orden de un político para actuar cuando le invaden el territorio? Se argumenta, además, que late la sospecha de que el propio Gobierno estaría actuando con demasiada deferencia hacia Marruecos. Nadie lo ha probado; el reproche circula igual.
El móvil hackeado y los trapos sucios que no aparecieron
La anécdota más repetida: cuando se hackearon los teléfonos del Ejecutivo, el de Robles también cayó. Lo que se encontró, según las versiones que circulan y sin confirmación oficial, fue escaso: vídeos de gatitos y mensajes cariñosos de su pareja. Nada con lo que extorsionarla. De los otros dos terminales comprometidos se dice que salió bastante más material. Eso alimenta la tesis de que la ministra está sola y limpia en un Gobierno que, según esa lectura, no la deja marchar.
Robles, mientras, sigue sentada en su escaño. Ni aplaude ni hace la foca. Poca cosa para dimitir, dicen.