La fiebre Therian que se esfumó: ¿psyop o simple moda?
¿Puede un fenómeno social aparecer de la nada, saturar telediarios y redes durante más de una semana y desvanecerse sin dejar rastro? Entre el 19 y el 27 de febrero de 2026, los therians estuvieron en boca de media Europa. Luego, silencio. Los teóricos de la conspiración llevan días dándole vueltas. Su conclusión tiene nombre propio: PSYOP.
Un producto que se agotó en nueve días
El arranque fue limpio: de la auténtica nada, el concepto de identificación con animales no humanos se coló a la vez en informativos, redes y ciudades, con quedadas multitudinarias. Ni campaña previa ni contexto: solo aparición. El 27 de febrero, la máquina de producir tendencias se detuvo. En marzo, nadie recordaba la existencia del fenómeno. Ni los medios, ni la conversación pública. Como si hubiese un interruptor.
El experimento sociológico que nadie pidió
La explicación dominante en los círculos de análisis es que se trató de una operación de manipulación psicológica coordinada: una PSYOP. El objetivo, en palabras de los más conspiranoicos, era observar la reacción social, algo que ya se planteó con la gestión de la pandemia de COVID-19. El matiz interesante: mientras la pandemia era larga y visible, aquí la ventana fue de nueve días. Un experimento relámpago, si se acepta la premisa.
La versión tranquila: una moda más
Frente a la tesis conspirativa, hay quienes recuerdan que los therians ya existían, de la mano de los furries, mucho antes de febrero de 2026. Que la ola mediática fuese un producto de cámaras y algoritmos no lo convierte en una operación psicológica. La objeción de fondo: si fuese una moda orgánica, no se apagaría en seco. Y aquí el interruptor está más que sospechoso.
La coartada de la casualidad resiste mal los datos. Los escépticos de la PSYOP tendrán que explicar cómo un término sin base previa se sincroniza en España, Europa y ciudades concretas en la misma semana. Mientras tanto, ya hay quien apunta a las «batallas de aura» como herederas de esta supuesta orquestación. Si el patrón se repite, solo quedará aplaudir: el circo sabe a poco, pero al menos ya conocemos la fecha de caducidad.