Crisis: La próxima crisis de deuda soberana

La próxima crisis de deuda soberana
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Los bancos españoles son el segundo sistema bancario más expuesto a deuda soberana de la eurozona, con más de 650.000 millones de euros, el 15,5% del total. El coste de financiarse se ha disparado en todas partes y los mercados no necesitan una suspensión de pagos para imponer disciplina.

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Los bancos españoles son el segundo sistema bancario más expuesto a deuda soberana de la eurozona, con más de 650.000 millones de euros, el 15,5% del total. El coste de financiarse se ha disparado en todas partes y los mercados no necesitan una suspensión de pagos para imponer disciplina.

Hay una fábula que se repite cada cierto tiempo: la del lobo que nunca llega. Durante años, los estados se han endeudado con la manga ancha de unos tipos de interés bajos y unos bancos centrales dispuestos a comprar todo lo que hiciera falta. El problema, dicen ahora algunos analistas, es que las fábulas a veces se cumplen. Y el escenario que se dibuja no tiene un solo protagonista, sino muchos: estados que pagan cada vez más por colocar su deuda, bancos cargados de bonos soberanos y un mercado de deuda global que nadie controla del todo.

La chispa, si salta, no vendrá de un producto exótico que nadie entiende. Vendrá de lo más básico: un gobierno que necesita refinanciar su deuda a un precio que no puede pagar. En 2008 el detonante fueron las hipotecas subprime, productos complejos que agrupaban deuda de distinta calidad. Hoy la versión moderna de aquellos instrumentos son los paquetes de deuda que emiten empresas para financiarse y también los propios estados. Es apalancamiento sobre apalancamiento. Yo tengo una deuda, la vendo a un tercero para liberar mi carga, y el problema llega cuando ese tercero reclama el pago de los intereses y yo no puedo afrontarlo. La cadena se rompe en el mercado de deuda, el mayor del mundo, donde no se sabe a ciencia cierta qué tamaño alcanza todo lo que no se ve, más allá del mercado primario o secundario.

El coste de financiarse se dispara en todo el mundo

La deuda de Estados Unidos a diez años, la mayor referencia global, cotiza en niveles del 5,25%, máximos de 2002. No es un dato aislado. Reino Unido no pagaba tanto por colocar deuda a largo plazo desde los años 90. El bono de Japón a diez años ha tocado máximos de tres décadas. Y en España, aunque contenida, la rentabilidad se sitúa por encima del 4%, niveles similares a los de 2023, cuando los tipos de la eurozona justificaban esas cotas.

El caso francés es el que más preocupa en Europa. El bono galo no cesa en la escalada y está a las puertas del 4,9%, ante un déficit que se antoja inasumible sin reformas. La movilización social contraria a cualquier recorte y la inestabilidad de los gobiernos —en dos años se han sucedido cinco primeros ministros, hasta el actual Sébastien Lecornu— hacen dudar a los inversores de la capacidad del Elíseo de revertir un endeudamiento que supera el 120% del PIB. Para 2030, el propio ministerio francés de Finanzas calcula que solo el coste del pago de los intereses de su deuda se encarecerá un 59%, y ya es la primera partida presupuestaria del Gobierno.

Funcas, en sus 'Cuadernos de información económica' de octubre, dedicados precisamente a la deuda, lo resume así: son economías y problemas muy distintos, y sería un error meterlos en el mismo saco, pero el mensaje común es difícil de ignorar. Los mercados no necesitan esperar a una suspensión de pagos para imponer disciplina. Pueden hacerlo mucho antes, a través de tipos más altos, mayor volatilidad y un coste de refinanciación que termina llegando al presupuesto y al resto de la economía.

Los bancos españoles, los segundos más expuestos de la eurozona

Desde que el Banco Central Europeo cambió el paso y comenzó una nueva senda de subidas de tipos, los bancos, también los españoles, han aumentado considerablemente su cartera de inversión en bonos soberanos. El sistema bancario español es el segundo más expuesto a deuda de estados de toda la eurozona, con más de 650.000 millones de euros, el 15,5% de todo el sistema. En los últimos cuatro años el crecimiento ha sido histórico: 182.000 millones más invertidos en bonos de distintos gobiernos, la mitad en España, lo que supone un 30% más, según datos de la EBA (Autoridad Bancaria Europea).

La tendencia es generalizada. En el conjunto europeo, todo el sistema bancario cuenta en sus balances con 4,17 billones de euros en bonos soberanos. Solo los bancos franceses tienen algo más de una cuarta parte, con 1.286 millones de euros a cierre de 2025, que es el último dato disponible. Le siguen los italianos con 539 millones y los alemanes, con otros 511 millones. Las entidades germanas son las únicas que han incrementado más la tenencia de deuda gubernamental que las españolas desde que comenzó la subida de tipos.

Dentro de España, Banco Santander es la entidad más expuesta. Cuenta con un total de 165.000 millones de euros a través de su cartera de bonos soberanos, de los cuales el 46% es deuda española, y la propia entidad ha reconocido que no quiere aumentar esa exposición después de que haya tocado máximos a junio de 2026. BBVA, la segunda con mayor tenencia, alcanzó en junio los 89.600 millones de euros. De ellos, el 30% es España, seguida de Italia con el 6,2%. En total, la deuda de gobiernos europeos representa el 47,3% de su cartera. CaixaBank también llevó en junio su exposición a bonos de los gobiernos a máximos, con hasta 79.200 millones de euros, casi la mitad en España. Otro 40% está en países de la UE, aunque no especifica cuánto tiene en Francia. Por importancia dentro de la cartera de deuda destaca Banco de Sabadell, que con un portafolio de deuda pública de 34.800 millones destina el 57% a bonos patrios.

El miedo ya se ha dejado notar en bolsa

Los bancos españoles son quienes más están sufriendo las últimas dos semanas el miedo a una posible crisis de deuda. Sus pérdidas llegaron a superar el 10% de media en la bolsa española, aunque la sesión del viernes logró mitigar algo el desplome. Unicaja y CaixaBank son las dos entidades que registran una caída más fuerte, de entre el 10% y el 11% en quince días, seguidas de Bankinter, con cerca del 9%, y de BBVA, en el 7,5%. En conjunto, las seis entidades del Ibex han perdido más de 33.000 millones de euros de capitalización en los últimos quince días.

Los inversores han revisitado la exposición de las entidades europeas a la deuda de los estados para analizar posibles contagios. No es comparable con la crisis de deuda de 2012, pero no se descartan focos de tensión que podrían venir del lado de empresas que no puedan asumir mayores costes de financiación o de tenedores de deuda que permanecen ocultos en la inmensidad del mercado de bonos.

La Autoridad Bancaria Europea reconocía en su último informe bianual de riesgos que la sostenibilidad de la deuda soberana sigue siendo clave en la estabilidad financiera de Europa, particularmente para aquellos miembros con elevados costes de financiación y proyecciones de crecimiento débiles, que limitan su capacidad de hacer ajustes fiscales. De cara a los bancos, el organismo subraya que la subida de las rentabilidades de los bonos de los estados puede provocar pérdidas potenciales en sus carteras de inversión, lo que podría llevarles a cerrar el grifo del crédito. Ahora bien, se refiere al porcentaje de los bonos que los bancos atesoran a valor de mercado, que es el que fluctúa y el que tienen también en menor proporción.

La impunidad de la deuda soberana se agota

Un informe publicado por Morningstar bajo el título '¿Han roto los bancos europeos el círculo vicioso de la deuda soberana o simplemente lo han reconfigurado?' reconoce que el aumento de las compras de bonos soberanos por parte de los bancos en los últimos años y la complejidad del mercado de deuda puede ser un factor de tensión a corto plazo. Según sus cifras, el conjunto de bancos españoles cuenta con más del 60% de los bonos a coste amortizado, es decir, que no les supondrán pérdidas, frente al 30% de las entidades irlandesas, cerca del 40% de las alemanas y holandesas y el 55% de las francesas.

Francisco Rodríguez, economista sénior de Funcas, lo expresa sin rodeos: estamos asistiendo al principio de la pérdida de impunidad de la deuda soberana. Todos los grandes imperios han caído por la deuda, y igual Estados Unidos puede hacerlo en cuestión de 100 años o de 20, pero nada es eterno. Rodríguez recuerda con cierto asombro el encontronazo que se produjo en septiembre entre el Tesoro estadounidense y la Reserva Federal cuando el primero decidió intervenir el mercado y comprar bonos públicos para tratar de contener las tensiones de su deuda, con poco éxito, y frenar los costes de financiación de su gobierno.

En esa factura, que le pasarán a todos los estados los inversores, Funcas calcula que a España solo en pagar los intereses de la deuda se le irán unos 60.000 millones de euros en 2030, frente a los 40.000 millones actuales. El think tank defiende que, tras años de manga ancha en el endeudamiento de los estados y en los que nunca terminó de venir el lobo, el problema con el que podrían encontrarse es que las fábulas, a veces, se cumplen.

Donald Trump lo aprendió con sangre a principios de 2025, cuando fueron los inversores quienes le hicieron desdecirse de sus amenazas arancelarias después de vender masivamente deuda estadounidense. En cierto sentido, tiene mucho que ver con las dudas que surgieron sobre el mercado de deuda privada antes del verano en Estados Unidos, cuando gigantes de la inversión como BlackRock o Morgan Stanley limitaron los reembolsos de algunos de sus fondos ante una avalancha de inversores que decidió huir por el temor de que las carteras de deuda donde invertían estuvieran registrando mayores impagos de los que conocían.

Este artículo describe riesgos financieros y no constituye asesoramiento de inversión. Cada situación patrimonial es distinta y conviene consultar con un profesional antes de tomar decisiones.

Datos clave
  • Los bancos españoles acumulan más de 650.000 millones de euros en deuda soberana, el 15,5% del sistema bancario de la eurozona, según la EBA.
  • La deuda de EEUU a diez años cotiza en el 5,25%, máximos de 2002, y el bono francés está a las puertas del 4,9%.
  • Las seis entidades del Ibex perdieron más de 33.000 millones de euros de capitalización en quince días por el miedo a una crisis de deuda.
  • Francia supera el 120% del PIB en deuda y su ministerio de Finanzas calcula que el pago de intereses se encarecerá un 59% para 2030.
  • Funcas calcula que España pagará unos 60.000 millones de euros en intereses de deuda en 2030, frente a los 40.000 millones actuales.
Fuente: elmundo.es
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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¡Que viene el lobo! La próxima crisis de deuda soberana pilla a los bancos 'cargados' de deuda pública​

Los bancos españoles son, por detrás de los franceses, los segundos más expuestos a la deuda soberana de los estados con el 15% del total

Hay quien dice -y la historia le da la razón- que las crisis financieras siempre se producen en aquellos lugares remotos, totalmente desconocidos para el ciudadano de a pie. Aquello que no entiende ni remotamente, entre otras cosas, porque no son visibles. En 2008 se produjo con las hipotecas subprime, productos complejos que agrupaban en un mismo saco distintos tipos de deuda; y hoy la chispa podría saltar en laversión moderna de aquellos CDOs [obligaciones colaterales de deuda] que emiten empresas para financiarse (en su mayoría) y también los estados. Digamos que es el apalancamiento sobre el apalancamiento. Yo tengo una deuda que vendo a un tercero para liberar mi carga. El problema viene cuando ese tercero reclama el pago de los intereses y yo no puedo pagarle. Se rompería la cadena en el mercado de deuda, el mayor del mundo, y en el que no se sabe a ciencia cierta qué tamaño alcanza todo aquello que no se ve, más allá del mercado primario o secundario. En cierto sentido, tiene mucho que ver con las dudas que surgieron sobre el mercado de deuda privada antes del verano en EEUU, cuando gigantes de la inversión como BlackRock o Morgan Stanley limitaron los reembolsos de algunos de sus fondos cuando una avalancha de inversores decidió huir ante el temor de que las carteras de deuda donde invertían estuvieran registrando mayores impagos de los que conocían.

Desde hace semanas el mundo vuelve a contener la respiración cada vez que las bolsas mundiales se tambalean cuando se produce un susto en el mercado de deuda. Donald Trump lo aprendió con sangre a principios de 2025 cuando fueron los inversores quienes le hicieron desdecirse de sus amenazas arancelarias después de vender masivamente deuda estadounidense. Hoy la deuda de EEUU a diez años, la mayor referencia global, cotiza en niveles del 5,25%, máximos de 2002. Aquí en Europa la gran preocupación es la salud de las finanzas francesas, cuyo bono no cesa en la escalada, y está a las puertas del 4,9%, ante un déficit inasumible si no se acometen reformas. La movilización social contraria a cualquier recorte y la inestabilidad de los gobiernos galos (en dos años se han sucedido cinco primeros ministros, hasta el actual Sébastien Lecornu) hace dudar a los inversores de la capacidad del Elíseo de revertir el fuerte endeudamiento del estado, superando el 120% del PIB. El problema es que para 2030 el propio ministerio francés de Finanzas calcula que solo el coste del pago de los intereses de su deuda se va a encarecer en un 59% y es ya la primera partida presupuestaria del Gobierno.


Pero el coste de financiarse para los estados se ha disparado en todas partes. Reino Unido no pagaba tanto por colocar deuda a largo plazo desde los 90; el bono de Japón a diez años ha tocado máximos de tres décadas y en España, aunque contenido, se sitúa en niveles superiores al 4%, similares a 2023 cuando los tipos en la Eurozona justificaban estas cotas. "Son economías y problemas muy distintos, y sería un error meterlos en el mismo saco. Pero el mensaje común es difícil de ignorar: los mercados no necesitan esperar a una suspensión de pagos para imponer disciplina. Pueden hacerlo mucho antes, a través de tipos más altos, mayor volatilidad y un coste de refinanciación que termina llegando al presupuesto y al resto de la economía", sostiene Funcas, en sus 'Cuadernos de información económica' del mes de octubre dedicados, precisamente, a la deuda.

Los bancos españoles son quienes más están sufriendo las últimas dos semanas el miedo a una posible crisis de deuda. Sus pérdidas llegaron a superar el 10% de media en la bolsa española, aunque la sesión del viernes logró mitigar algo el desplome. Unicaja y CaixaBank son las dos entidades que registran una caída más fuerte, de entre el 10% y 11% en quince días, seguidas de Bankinter (con cerca del 9%) y de BBVA (en el 7,5%). En conjunto, las seis entidades del Ibex han perdido más de 33.000 millones de euros de capitalización en los últimos quince días. Los inversores han revisitado, de hecho, la exposición de las entidades europeas a la deuda de los estados para analizar posibles contagios y, aunque no es comparable con la crisis de deuda de 2012, no se descartan posibles focos de tensión que podrían venir del lado de empresas que no puedan asumir mayores costes de financiación o de tenedores de deuda que permanecen ocultos en la inmensidad del mercado de bonos.


Desde que el Banco Central Europeo (BCE) cambió el paso y comenzó una nueva senda de subidas de tipos de interés, los bancos, también los españoles, han venido aumentando considerablemente su cartera de inversión en bonos soberanos. El sistema bancario nacional es el segundo más expuesto a deuda de estados de toda la Eurozona con más de 650.000 millones de euros, el 15,5% de todo el sistema. En los últimos cuatro años el crecimiento ha sido histórico, con 182.000 millones más invertidos en bonos de distintos gobiernos (la mitad en España), lo que supone un 30% más, según datos de la EBA (Autoridad Bancaria Europea).

El organismo reconocía en su último informe bianual de riesgos que es una tendencia generalizada en los bancos, tratando de beneficiarse de la mayor rentabilidad que pagan los estados por colocar su deuda al calor del alza de los tipos. En el conjunto europeo, todo el sistema bancario cuenta en sus balances con 4,17 billones de euros en bonos soberanos. Solo los bancos franceses tienen algo más de una cuarta parte, con 1.286 millones de euros a cierre de 2025, que es el último dato disponible. Le siguen los italianos con 539 millones de euros y los alemanes, con otros 511 millones. Las entidades germanas son las únicas que han incrementado más la tenencia de deuda gubernamental que las españolas desde que comenzó la subida de tipos.

Dentro de nuestro país, Banco Santander es la entidad más expuesta. Cuenta con un total de 165.000 millones de euros a través de su cartera de bonos soberanos, de los cuales el 46% es deuda española y la propia entidad ha reconocido que no quiere aumentar esa exposición después de que haya tocado máximos a junio de 2026. La tendencia se repite en el resto de entidades. BBVA, la segunda con mayor tenencia de bonos soberanos, alcanzó en junio los 89.600 millones de euros. De ellos, el 30% es España, seguida de Italia con el 6,2%. En total, la deuda de gobiernos europeos representa el 47,3% de su cartera. CaixaBank también llevó en junio su exposición a bonos de los gobiernos a máximos, con hasta 79.200 millones de euros, casi la mitad en España. Otro 40% está en países de la UE, aunque no especifica cuánto tiene en Francia. No obstante, por importancia dentro de la cartera de deuda destaca Banco de Sabadell que con un portafolio de deuda pública de 34.800 millones destina el 57% a bonos patrios.


"La sostenibilidad de la deuda soberana sigue siendo clave en la estabilidad financiera de Europa, particularmente para aquellos miembros con elevados costes de financiación y proyecciones de crecimiento débiles, que limitan su capacidad de hacer ajustes fiscales", sostiene la Autoridad Bancaria Europea en su informe de riesgos del pasado junio. De cara a los bancos, el organismo subraya que "la subida de las rentabilidades de los bonos de los estados puede provocar pérdidas potenciales en sus carteras de inversión" lo que podría llevarles a cerrar, incluso, el grifo del crédito. Ahora bien, se refiere al porcentaje de los bonos que los bancos atesoran a valor de mercado, que es el que fluctúa y el que tienen también en menor proporción.

En un informe publicado la semana pasada titulado '¿Han roto los bancos europeos el círculo vicioso de la deuda soberana o simplemente lo han reconfigurado?', Morningstar reconoce que el aumento de las compras de bonos soberanos por parte de los bancos los últimos años y la complejidad del mercado de deuda puede ser un factor de tensión a corto plazo. En todo caso, según sus cifras, el conjunto de bancos españoles cuenta con más del 60% de los bonos a coste amortizado, es decir que no les supondrán pérdidas, frente al 30% de las entidades irlandesas; o a cerca del 40% de las alemanas y holandeses y el 55% de las francesas.

"Estamos asistiendo al principio de la pérdida de impunidad de la deuda soberana (...) Todos los grandes imperios han caído por la deuda e igual EEUU puede hacerlo en cuestión de 100 años o de 20 años, pero nada es eterno", reconoce Francisco Rodríguez, economista sénior de Funcas. De hecho recuerda con cierto asombro el encontronazo que se produjo el pasado mes de septiembre entre el Tesoro estadounidense y la Reserva Federal cuando el primero decidió intervenir el mercado y comprar bonos públicos para tratar de contener las tensiones de su deuda, con poco éxito, y frenar los costes de financiación de su gobierno. En esa factura, que le pasarán a todos los estados los inversores, Funcas calcula que a España solo en pagar los intereses de la deuda se le irán unos 60.000 millones de euros en 2030, frente a los 40.000 millones actuales. Este think tank defiende, de hecho, que tras años de manga ancha en el endeudamiento de los estados y en los que nunca terminó de "venir el lobo, el problema" con el que podrían encontrarse es que las fábulas, a veces, se cumplen.


 

¡Que viene el lobo! La próxima crisis de deuda soberana pilla a los bancos 'cargados' de deuda pública​

Los bancos españoles son, por detrás de los franceses, los segundos más expuestos a la deuda soberana de los estados con el 15% del total

Hay quien dice -y la historia le da la razón- que las crisis financieras siempre se producen en aquellos lugares remotos, totalmente desconocidos para el ciudadano de a pie. Aquello que no entiende ni remotamente, entre otras cosas, porque no son visibles. En 2008 se produjo con las hipotecas subprime, productos complejos que agrupaban en un mismo saco distintos tipos de deuda; y hoy la chispa podría saltar en laversión moderna de aquellos CDOs [obligaciones colaterales de deuda] que emiten empresas para financiarse (en su mayoría) y también los estados. Digamos que es el apalancamiento sobre el apalancamiento. Yo tengo una deuda que vendo a un tercero para liberar mi carga. El problema viene cuando ese tercero reclama el pago de los intereses y yo no puedo pagarle. Se rompería la cadena en el mercado de deuda, el mayor del mundo, y en el que no se sabe a ciencia cierta qué tamaño alcanza todo aquello que no se ve, más allá del mercado primario o secundario. En cierto sentido, tiene mucho que ver con las dudas que surgieron sobre el mercado de deuda privada antes del verano en EEUU, cuando gigantes de la inversión como BlackRock o Morgan Stanley limitaron los reembolsos de algunos de sus fondos cuando una avalancha de inversores decidió huir ante el temor de que las carteras de deuda donde invertían estuvieran registrando mayores impagos de los que conocían.

Desde hace semanas el mundo vuelve a contener la respiración cada vez que las bolsas mundiales se tambalean cuando se produce un susto en el mercado de deuda. Donald Trump lo aprendió con sangre a principios de 2025 cuando fueron los inversores quienes le hicieron desdecirse de sus amenazas arancelarias después de vender masivamente deuda estadounidense. Hoy la deuda de EEUU a diez años, la mayor referencia global, cotiza en niveles del 5,25%, máximos de 2002. Aquí en Europa la gran preocupación es la salud de las finanzas francesas, cuyo bono no cesa en la escalada, y está a las puertas del 4,9%, ante un déficit inasumible si no se acometen reformas. La movilización social contraria a cualquier recorte y la inestabilidad de los gobiernos galos (en dos años se han sucedido cinco primeros ministros, hasta el actual Sébastien Lecornu) hace dudar a los inversores de la capacidad del Elíseo de revertir el fuerte endeudamiento del estado, superando el 120% del PIB. El problema es que para 2030 el propio ministerio francés de Finanzas calcula que solo el coste del pago de los intereses de su deuda se va a encarecer en un 59% y es ya la primera partida presupuestaria del Gobierno.


Pero el coste de financiarse para los estados se ha disparado en todas partes. Reino Unido no pagaba tanto por colocar deuda a largo plazo desde los 90; el bono de Japón a diez años ha tocado máximos de tres décadas y en España, aunque contenido, se sitúa en niveles superiores al 4%, similares a 2023 cuando los tipos en la Eurozona justificaban estas cotas. "Son economías y problemas muy distintos, y sería un error meterlos en el mismo saco. Pero el mensaje común es difícil de ignorar: los mercados no necesitan esperar a una suspensión de pagos para imponer disciplina. Pueden hacerlo mucho antes, a través de tipos más altos, mayor volatilidad y un coste de refinanciación que termina llegando al presupuesto y al resto de la economía", sostiene Funcas, en sus 'Cuadernos de información económica' del mes de octubre dedicados, precisamente, a la deuda.

Los bancos españoles son quienes más están sufriendo las últimas dos semanas el miedo a una posible crisis de deuda. Sus pérdidas llegaron a superar el 10% de media en la bolsa española, aunque la sesión del viernes logró mitigar algo el desplome. Unicaja y CaixaBank son las dos entidades que registran una caída más fuerte, de entre el 10% y 11% en quince días, seguidas de Bankinter (con cerca del 9%) y de BBVA (en el 7,5%). En conjunto, las seis entidades del Ibex han perdido más de 33.000 millones de euros de capitalización en los últimos quince días. Los inversores han revisitado, de hecho, la exposición de las entidades europeas a la deuda de los estados para analizar posibles contagios y, aunque no es comparable con la crisis de deuda de 2012, no se descartan posibles focos de tensión que podrían venir del lado de empresas que no puedan asumir mayores costes de financiación o de tenedores de deuda que permanecen ocultos en la inmensidad del mercado de bonos.


Desde que el Banco Central Europeo (BCE) cambió el paso y comenzó una nueva senda de subidas de tipos de interés, los bancos, también los españoles, han venido aumentando considerablemente su cartera de inversión en bonos soberanos. El sistema bancario nacional es el segundo más expuesto a deuda de estados de toda la Eurozona con más de 650.000 millones de euros, el 15,5% de todo el sistema. En los últimos cuatro años el crecimiento ha sido histórico, con 182.000 millones más invertidos en bonos de distintos gobiernos (la mitad en España), lo que supone un 30% más, según datos de la EBA (Autoridad Bancaria Europea).

El organismo reconocía en su último informe bianual de riesgos que es una tendencia generalizada en los bancos, tratando de beneficiarse de la mayor rentabilidad que pagan los estados por colocar su deuda al calor del alza de los tipos. En el conjunto europeo, todo el sistema bancario cuenta en sus balances con 4,17 billones de euros en bonos soberanos. Solo los bancos franceses tienen algo más de una cuarta parte, con 1.286 millones de euros a cierre de 2025, que es el último dato disponible. Le siguen los italianos con 539 millones de euros y los alemanes, con otros 511 millones. Las entidades germanas son las únicas que han incrementado más la tenencia de deuda gubernamental que las españolas desde que comenzó la subida de tipos.

Dentro de nuestro país, Banco Santander es la entidad más expuesta. Cuenta con un total de 165.000 millones de euros a través de su cartera de bonos soberanos, de los cuales el 46% es deuda española y la propia entidad ha reconocido que no quiere aumentar esa exposición después de que haya tocado máximos a junio de 2026. La tendencia se repite en el resto de entidades. BBVA, la segunda con mayor tenencia de bonos soberanos, alcanzó en junio los 89.600 millones de euros. De ellos, el 30% es España, seguida de Italia con el 6,2%. En total, la deuda de gobiernos europeos representa el 47,3% de su cartera. CaixaBank también llevó en junio su exposición a bonos de los gobiernos a máximos, con hasta 79.200 millones de euros, casi la mitad en España. Otro 40% está en países de la UE, aunque no especifica cuánto tiene en Francia. No obstante, por importancia dentro de la cartera de deuda destaca Banco de Sabadell que con un portafolio de deuda pública de 34.800 millones destina el 57% a bonos patrios.


"La sostenibilidad de la deuda soberana sigue siendo clave en la estabilidad financiera de Europa, particularmente para aquellos miembros con elevados costes de financiación y proyecciones de crecimiento débiles, que limitan su capacidad de hacer ajustes fiscales", sostiene la Autoridad Bancaria Europea en su informe de riesgos del pasado junio. De cara a los bancos, el organismo subraya que "la subida de las rentabilidades de los bonos de los estados puede provocar pérdidas potenciales en sus carteras de inversión" lo que podría llevarles a cerrar, incluso, el grifo del crédito. Ahora bien, se refiere al porcentaje de los bonos que los bancos atesoran a valor de mercado, que es el que fluctúa y el que tienen también en menor proporción.

En un informe publicado la semana pasada titulado '¿Han roto los bancos europeos el círculo vicioso de la deuda soberana o simplemente lo han reconfigurado?', Morningstar reconoce que el aumento de las compras de bonos soberanos por parte de los bancos los últimos años y la complejidad del mercado de deuda puede ser un factor de tensión a corto plazo. En todo caso, según sus cifras, el conjunto de bancos españoles cuenta con más del 60% de los bonos a coste amortizado, es decir que no les supondrán pérdidas, frente al 30% de las entidades irlandesas; o a cerca del 40% de las alemanas y holandeses y el 55% de las francesas.

"Estamos asistiendo al principio de la pérdida de impunidad de la deuda soberana (...) Todos los grandes imperios han caído por la deuda e igual EEUU puede hacerlo en cuestión de 100 años o de 20 años, pero nada es eterno", reconoce Francisco Rodríguez, economista sénior de Funcas. De hecho recuerda con cierto asombro el encontronazo que se produjo el pasado mes de septiembre entre el Tesoro estadounidense y la Reserva Federal cuando el primero decidió intervenir el mercado y comprar bonos públicos para tratar de contener las tensiones de su deuda, con poco éxito, y frenar los costes de financiación de su gobierno. En esa factura, que le pasarán a todos los estados los inversores, Funcas calcula que a España solo en pagar los intereses de la deuda se le irán unos 60.000 millones de euros en 2030, frente a los 40.000 millones actuales. Este think tank defiende, de hecho, que tras años de manga ancha en el endeudamiento de los estados y en los que nunca terminó de "venir el lobo, el problema" con el que podrían encontrarse es que las fábulas, a veces, se cumplen.


Cuando tienes el mayor ejército del mundo por detrás de China, te la suda la deuda.

El mercado se autoregula solo y tal...
 

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