Aznar en Ceuta: la acusación de “cacería humana” que divide a la política
La misma visita que para el diario oficial del PNV fue la mecha de una cacería contra forasteros, para otros fue un gesto de firmeza en una ciudad sitiada por la presión migratoria. La imagen del expresidente José María Aznar en Ceuta ha reabierto la guerra de narrativas sobre inmi gración, con un cruce de reproches entre el nacionalismo vasco y la derecha española.
El editorial, publicado por el diario que actúa como portavoz del PNV, sostenía que la presencia del expresidente del PP desató una cacería humana no solo contra los migrantes que malviven en tiendas y chabolas, sino también contra vecinos musulmanes y voluntarios de Cruz Roja. La acusación no ha dejado indiferente a nadie. La izquierda ironizó con el pasado de Aznar, recordando que el expresidente todavía anda “buscando las armas de destrucción masiva de Sadam”. Otros, en cambio, aplaudieron que “al menos se plantó allí”, un reproche velado a quienes evitan la primera línea.
El asunto se enreda aún más con las últimas declaraciones del propio Aznar sobre inmi gración. Mientras Vox reclama mano dura, el expresidente ha criticado al partido de Abascal y ha defendido que España necesita trabajadores extranjeros: “Si cada vez somos menos españoles, alguien tendrá que hacer el trabajo”. Una frase que lo coloca en una posición incómoda: la misma persona a la que se acusa de azuzar el rechazo al migrante pide ahora que vengan más.
El cruce de acusaciones evidencia la fractura en un asunto que no admite grises. Para el PNV, Aznar es un provocador; para la derecha radical, un blando; para él mismo, quizá, un realista demográfico. ¿Cabe imaginar a Aznar, el mismo que advierte de que faltan manos extranjeras, incitando una cacería contra migrantes? La pregunta queda en el aire, junto a las chabolas de Ceuta.