Controles en vuelos de Italia: ¿rutina fronteriza o perfilamiento racial?
El Ministerio del Interior ha confirmado que los pasajeros de vuelos procedentes de Italia están siendo sometidos a controles aleatorios, centrados en ciudadanos de terceros países. La medida se aplica a pie de avión, en la pasarela de acceso, y según fuentes oficiales responde a criterios de seguridad. Pero lo que presentan como rutina fronteriza ha reabierto un debate incómodo: ¿está la Policía seleccionando por apariencia?
Así son los controles en el finger
Los controles se realizan en el denominado finger, sin desviar el flujo de viajeros hacia las zonas habituales de control de fronteras exteriores. El número de agentes desplegados se adapta a la cantidad de pasajeros de cada vuelo y las comprobaciones se efectúan de forma aleatoria, no sistemática. Los agentes verifican que los viajeros extracomunitarios cumplen los requisitos de entrada, aunque ni el Ministerio del Interior ni la Policía Nacional han detallado qué ocurre con quienes no los superan. Se ha informado de alguna devolución a Italia, pero sin cifras oficiales.
La sospecha del perfilamiento racial
Las críticas no han tardado. Se argumenta que los controles se están centrando en personas de origen no europeo —mientras los italianos y otros ciudadanos comunitarios pasan sin problemas—, lo que muchos consideran un claro perfilamiento racial, ilegal según la normativa europea. Otros señalan la hipocresía de controlar solo los vuelos de Italia mientras otras rutas, como las de América Latina, quedan fuera de cualquier inspección. El Gobierno, por el momento, se limita a hablar de controles aleatorios y rechaza cualquier sesgo.
Un gesto simbólico con la mira puesta en otras fronteras
La medida llega en un contexto de tensión en Ceuta y Melilla, donde los controles son mucho menos visibles, y mientras el Gobierno mantiene su política de vuelos con América Latina sin restricciones adicionales. La impresión es que la medida de Italia busca dar una respuesta visual a la presión migratoria, más que atajar un problema real. Si el objetivo era frenar la inmigración irregular, el foco en los vuelos de Italia parece más un ejercicio de imagen que una política efectiva. Pero el debate sobre el perfilamiento racial acaba de empezar, y no será fácil cerrarlo.