Finlandia contra la URSS: la resistencia que Sanna Marin reivindica y sus sombras
La ex primera ministra finlandesa Sanna Marin lo dijo sin matices: Finlandia luchó contra Rusia en la Segunda Guerra Mundial. La afirmación, recibida en Helsinki como una obviedad, choca con la imagen que aún circula cuando se habla de aquel conflicto. Porque la historia completa no es la de un pequeño país heroicamente solo frente al gigante soviético, sino la de una guerra con dos fases muy distintas y una alianza incómoda que el relato patriótico prefiere resumir.
La Guerra de Invierno: cuando la URSS invadió Finlandia
El 30 de noviembre de 1939 la Unión Soviética atacó Finlandia tras rechazar Helsinki las demandas territoriales sobre Carelia, con el pretexto de proteger Leningrado. La resistencia finlandesa fue real y tenaz contra un Ejército Rojo muy superior. Esa es la parte del relato que Marin reivindica y que explica buena parte del orgullo nacional.
La alianza incómoda con los nazis
Lo que el relato heroico suele omitir es que Finlandia, para recuperar lo perdido, combatió a continuación junto a la Alemania nazi. Y cuando el frente se dio la vuelta, Helsinki cambió de bando y firmó la paz con Moscú. «Finlandia siempre se pone del lado ganador», se dice con ironía. Una lectura que irrita y que los defensores de la resistencia consideran injusta.
El precio que se sigue pagando
Hay quien sostiene que el país aún paga las consecuencias de aquella guerra, territoriales y económicas. Y un detalle que desconcierta: en el país que presume de resistencia, el servicio militar sigue siendo obligatorio solo para los varones. La ex primera ministra presume de una guerra que su propia sociedad aún no ha cerrado del todo.