RTVE nombra presidenta a la consejera con peor nota del concurso público
El nombramiento de Concepción Cascajosa como nueva presidenta de RTVE ha puesto patas arriba el debate sobre la independencia de la radiotelevisión pública. Los datos que circulan son incómodos: militante del PSOE, consejera que obtuvo la peor valoración en el concurso público de 2022 —puesto 86 de 95 candidatos— y, según el comité de expertos, con una preocupación llamativa por incluir la perspectiva de género en su proyecto. La paradoja es que el mismo Gobierno que horas antes defendía «mantener la independencia» de RTVE firma ahora el nombramiento de una afiliada socialista para presidirla.
Qué dice el comité de expertos sobre Concepción Cascajosa
El informe del comité de expertos que evaluó a los candidatos al consejo de RTVE dejó un párrafo que se ha convertido en el centro de la polémica: la nueva presidenta «se preocupa de incluir perspectiva de género» en su proyecto, pero carece de un plan de viabilidad económica. Ese contraste —sensibilidad social sí, números no— es el que más ha circulado.
La hemeroteca tampoco ayuda. En 2022, cuando se presentó al concurso público para ser consejera, quedó en el puesto
86 de 95 candidatos. No fue una plaza discutida: fue la peor nota de todos los seleccionados. Quienes defienden el nombramiento argumentan que el concurso evaluaba un perfil técnico y que la presidencia es un cargo político de confianza. Quienes lo critican responden que entonces sobra el concurso.
El currículum: teleadicta, profesora y vicedecana
Cascajosa no es una desconocida en el ámbito académico. Es profesora titular de la Universidad Carlos III de Madrid desde 2012, ha sido vicedecana de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación y miembro de la Comisión de Igualdad de la UC3M. Especialista en series de ficción y televisión, ella misma se define como «teleadicta desde siempre».
El problema, señalan las críticas, no es su currículum académico, sino la relación entre ese perfil y la gestión de un ente que maneja un presupuesto de
1.300 millones de euros. Dirigir RTVE no es escribir sobre series: es cuadrar cuentas, negociar derechos deportivos y decidir si se contrata a Broncano para competir con Pablo Motos. En ese terreno, el historial de la nueva presidenta es una incógnita.
La hemeroteca del Gobierno: independencia hoy, militancia mañana
La secuencia es difícil de mejorar. Horas antes del nombramiento, la ministra de Educación y portavoz del PSOE, Pilar Alegría, salió a decir que lo importante para RTVE era «mantener su independencia». Horas después, el Consejo de Administración designaba presidenta a una militante socialista que había quedado última en la lista de los evaluados.
La hemeroteca del propio PSOE tampoco resiste el escrutinio. Hay tuits de 2022 en los que el partido criticaba precisamente este tipo de nombramientos. La ironía la resumía un mensaje que circula estos días: «No mintió, cambió de opinión».
Qué se juega RTVE con este nombramiento
El debate de fondo no es Cascajosa. Es el modelo. Una parte del análisis sostiene que RTVE lleva años siendo un instrumento de propaganda del Gobierno de turno y que este nombramiento solo lo confirma. Otra parte responde que la politización es estructural desde la creación del ente y que el problema no es quién preside, sino el sistema de elección.
En medio, la plantilla y los espectadores. La nueva presidenta hereda una corporación con cuentas tensionadas, una guerra abierta por el access prime time y la sospecha permanente de que la información pública responde a intereses partidistas. El contrato de Broncano, con condiciones que nunca antes se habían visto en la casa, es solo el último capítulo de esa tensión.
Hay quien ya pide cerrar RTVE directamente. Es una postura minoritaria, pero crece cada vez que se produce un nombramiento como este. Y ahí sigue el problema: nadie ha encontrado todavía la fórmula para que la radiotelevisión pública deje de ser moneda de cambio política.