La IA está superando al humano en la música moderna porque el humano se ha deshumanizado. Hasta el disco autoproducido de la banda más amateur de bar está tamizado por la tecnología que lo despoja de la emoción humana.
Todas las baterías de heavy metal suenan igual porque todos usan los mismos samples, voces pasadas por autotune, grabaciones cuantizadas en las que el tempo es perfecto, asesinando dinámicas, picos y pequeñas imperfecciones ajustados con Pro Tools o lo que sea. Todo grabado con emuladores sin el grano de un JMC 800 o la rasca de un Mesa Boogie ecualizados a capón. Editados, mezclados y masterizados todos iguales, puertas de ruido...
Todo eso ha hecho que la música suene con poco de humano, no hay emoción. Led Zeppelin tenían al mejor batería de la historia del rock y jugaban con el tempo fluyendo hacia atrás y remontando al 1 en el compás haciendo que las canciones caminaran con dinámicas alucinantes. Todo ello copiado al inmenso James Brown y sus mágicos bateristas.
Recuperar la música imperfecta pero humana es la clave. Y hay grupos que están volviendo a grabar como en los 70, analógico y sin samples ni pregrabados.