¿La mitad de los africanos no trabaja? El debate económico sin datos
La afirmación de que la mitad de los africanos que llegan a España no trabaja y vive de pagas circula con fuerza en ciertos círculos. Pero ¿qué hay de cierto? Los datos disponibles no respaldan una cifra tan rotunda. La realidad es más compleja: la participación laboral de los inmigrantes varía según país de origen, nivel educativo y sector.
Dos visiones enfrentadas
Por un lado, hay quienes sostienen que el sistema de bienestar atrae a personas que no buscan empleo, y que la llegada masiva de inmigrantes supone una carga para las arcas públicas. Se habla incluso de «4 millones más» que vendrían a agravar el problema. Por otro lado, los defensores de la inmigración señalan que estos trabajadores ocupan puestos que los nativos rechazan, pagan impuestos y contribuyen a las pensiones. La realidad, como casi siempre, está en el punto medio.
El debate se enciende especialmente en torno a los menores extranjeros no acompañados (menas), un colectivo que genera controversia. Sin embargo, la evidencia empírica sobre su impacto económico es escasa y a menudo sesgada.
Mientras tanto, la economía española sigue mostrando sectores con déficit de mano de obra, como la agricultura o la hostelería. Quizás el problema no sea la inmigración, sino la falta de políticas que integren a estos trabajadores en el mercado laboral formal. Pero eso no genera titulares.