Junqueras llama inevitable otro referéndum desde prisión
Oriol Junqueras, presidente de ERC y condenado por el procés, grabó un vídeo desde la cárcel de Lledoners para asegurar que «la independencia es irreversible y un nuevo referéndum inevitable». Lo hizo la misma semana en que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció que tenía inmunidad cuando fue elegido eurodiputado, un fallo que su partido leyó como una victoria judicial contra el Estado español. El líder republicano añadió que se siente «orgulloso de estar en la cárcel por haber puesto las urnas» y que lo volvería a hacer.
Qué dijo Junqueras y qué respuesta dio su partido
El mensaje se emitió durante el 28º congreso de ERC en Barcelona, un cónclave donde la dirección del partido coreó cada frase del preso con aplausos y consignas. Pere Aragonès, coordinador nacional y vicepresidente de la Generalitat, abrió su intervención recordando la sentencia europea y reclamó la «libertad inmediata» de Junqueras y la «anulación de la sentencia del juicio de la vergüenza». En su único fragmento en castellano, soltó: «¿Se entiende o no se entiende?».
La portavoz Marta Vilalta fue más lejos y proclamó que «la justicia europea ha demostrado que la democracia siempre gana, que las urnas son las que tienen la fuerza, y que la democracia está por encima de las leyes». Marta Rovira, secretaria general huida en Suiza, intervino por videoconferencia para exigir una amnistía como condición previa a cualquier diálogo: «No es posible el camino del diálogo sin desbrozar el camino de la represión».
El calendario que ERC pone encima de la mesa
El partido no habla de plazos concretos, pero sí de secuencia. Primero amnistía, después mesa de negociación, luego referéndum. Aragonès se ofreció como «rompehielos de quienes se niegan a hacer política» y prometió ser portavoz del «sit and talk» que, según él, ya se escucha en el país. La frase clave del cónclave, sin embargo, la pronunció Junqueras desde la prisión: un nuevo referéndum es «inevitable». No dijo cuándo ni cómo.
La reacción del independentismo y de sus críticos
El discurso de ERC genera dos lecturas opuestas. Una parte del independentismo lo ve como una forma de mantener la presión sobre el Gobierno central en plena negociación de investidura, cuando el PSOE necesita los votos de ERC para que Pedro Sánchez siga en La Moncloa. Otra parte, dentro y fuera del movimiento, lo interpreta como un brindis al sol: la independencia no se ha producido, el referéndum de 2017 no se repitió y el apoyo social a la secesión, según los sondeos que se manejan, no alcanza la mitad del electorado catalán.
Entre los críticos con el proceso, el argumento más repetido es que ERC no engaña a nadie: es un partido que aspira a la independencia y lo dice. El problema, sostienen, es el PSOE, que estaría dispuesto a pactar con quienes mantienen ese objetivo a cambio de mantenerse en el poder. La negociación de la investidura se convirtió, así, en el verdadero campo de batalla.
Qué papel juega la sentencia europea
El fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció la inmunidad parlamentaria de Junqueras como eurodiputado electo. ERC lo presentó como una victoria moral y jurídica. Sus adversarios lo leen como un tecnicismo procesal que no altera la condena por sedición y malversación. Lo cierto es que la decisión reabrió el debate sobre la situación de los presos y dio a ERC un argumento nuevo para exigir su puesta en libertad.
El contexto de una negociación abierta
La investidura de Pedro Sánchez depende, en el momento de esta discusión, de los votos de ERC. El partido republicano ha convertido esa dependencia en palanca. Junqueras, desde la cárcel, marca el ritmo; Aragonès lo traduce en la Generalitat; Rovira lo exige desde Suiza. El Gobierno, mientras, guarda silencio sobre los detalles del acuerdo. La pregunta que sobrevuela todo es si el PSOE está dispuesto a pagar el precio que ERC pide o si, como sostienen los más escépticos, todo quedará en una nueva promesa incumplida. ¿Se entiende o no se entiende?