Pilar Baselga absuelta por llamar “Begoño” a la esposa de Sánchez
El 4 de mayo de 2026, la Cadena SER adelantó la decisión de la jueza Beatriz Suárez: absolvió a la activista Pilar Baselga por llamar “Begoño” a Begoña Gómez en un programa de televisión. El fallo considera que no se puede acreditar el delito de injurias. El motivo no es que el apodo esté protegido por la libertad de expresión, sino que la mujer del presidente del Gobierno no declaró en la causa. Sin esa versión, el tribunal entiende que no queda demostrado el daño al honor.
Una absolución nacida de un vacío procesal
La resolución esquiva el fondo del asunto. No se pronuncia sobre si deformar el nombre de la esposa del jefe del Ejecutivo y vincularla con una supuesta trama de narcotráfico en Marruecos resulta tolerable en la esfera pública. Se limita a constatar que la denunciante no compareció. Es una absolución técnica que, en la práctica, deja sin consecuencias la agresividad verbal difundida en horario televisivo.
El eco de un veredicto que muchos han leído como un permiso
Las reacciones no se hicieron esperar. El apodo “Begoño” se ha convertido en bandera para quienes sostienen que decir lo que se piensa, por soez que sea, no debe pasar por los tribunales. Frente a eso, queda el matiz incómodo: la justicia no dijo que el insulto sea lícito; solo indicó que, sin la declaración de la afectada, no hay prueba. La diferencia importa, sobre todo si alguien recuerda que una trama de narcotráfico no se comenta con un juego de palabras, sino con datos y sentencias.
El coste reputacional de dejar el insulto sin sanción
Desde una lectura estrictamente institucional, el fallo abre una puerta incómoda. Si para injuriar a un familiar de un cargo público basta con que no comparezca en el procedimiento, el coste de la difamación se abarata considerablemente. La sentencia puede ser recurrida, y la última palabra estará en instancias superiores. Mientras tanto, el “Begoño” circula sin penalización, y la pregunta sobre qué se puede decir de quienes están en la órbita del poder queda sin respuesta concluyente.