La izquierda ignora la precariedad y solo defiende el SMI
¿Por qué la izquierda se moviliza por todo menos por los salarios? La pregunta sobrevuela el debate económico en España. Mientras la precariedad laboral se come el poder adquisitivo, el discurso político se va a Ceuta y a la inmigración. Los sindicatos, se argumenta, solo defienden el salario mínimo y olvidan a los trabajadores con nómina media. El resultado: una clase trabajadora desatendida por ambos lados.
El SMI como única bandera
La crítica es recurrente: los llamamientos a subir el Salario Mínimo Interprofesional copan la agenda sindical, mientras el resto de los asalariados pierde poder adquisitivo. Hay quien apunta que la patronal solo se preocupa por abaratar el despido, y la izquierda, por el SMI. Así, los trabajadores con ingresos medios quedan en tierra de nadie. El cálculo se complica al sumar el coste de la vivienda: alquiler o compra, la relación entre sueldos, coste de vida y precio de la vivienda brilla por su ausencia.
Ceuta y la inmigración desplazan el problema
Mientras tanto, la atención política se centra en crisis como la de Ceuta, con episodios que han llevado a una vecina a reclamar seguridad a gritos. Pero la distancia entre ese foco y los problemas laborales es notable. Esa izquierda, se dice, trabaja en realidad para la derecha, y esa derecha, cuando llega al poder, promete recortar derechos y empeorar las condiciones. La clase precarizada, en palabras de un análisis, no tiene patria.
En cualquier caso, la clase media que no llega a fin de mes puede seguir ordenando su piso de 12 metros cuadrados con cajones hasta detrás de la taza del váter. Es lo que hay.