Inflación al 4% en agosto: la factura de los tipos bajos
¿Cuánto tarda el dinero regalado en cobrarse? La inflación se acerca al 4% en agosto, pero el escudo social no cubre la cesta de la compra. La política de tipos de interés anormalmente bajos, sostenida por una deuda pública gigantesca, ha dejado a los bancos centrales sin margen de reacción. Y el desfase de entre seis y ocho meses en la transmisión de los shocks de precios sugiere que lo peor está por llegar.
La subida de tipos llega tarde o no llega
El Banco Central Europeo se enfrenta a un dilema: mover ficha o seguir esperando. Los análisis más duros sostienen que los tipos jamás debieron bajar del 5% y que las consecuencias de mantener el dinero regalado van a ser muy duras. El argumento se apoya en un desfase conocido: la inflación tarda entre seis y ocho meses en notarse en el bolsillo. La escalada geopolítica de marzo, según ese esquema, habría empezado a trasladarse a los precios a finales de año, con agosto como primer aviso.
Deuda pública, el ancla que impide subir tipos
Hay una explicación incómoda para la pasividad del BCE: la enorme deuda pública de los gobiernos occidentales. Mantener tipos bajos es la única vía para no quebrar a los estados, pero a costa de alimentar la inflación. El diagnóstico es directo: si el consumo se hunde y los despidos aumentan, el escenario pinta una estanflación. El capitalismo funciona con consumo, y la inflación desbocada lo estrangula por los dos lados.
El IRPF sin deflactar: el impuesto silencioso
La inflación oficial ni siquiera cuenta toda la historia. Desde la última vez que se deflactó el IRPF, los precios acumulan un 30% en el índice oficial, y la cifra real sería aún mayor. No actualizar el impuesto por la inflación convierte cada subida de precios en una subida de impuestos encubierta, una factura que no aparece en los presupuestos pero que todos pagan. La jugada navideña, con la subida estacional de precios, completará el cuadro.
Dicho de otro modo: el guantazo llega puntual. Y el escudo social, como siempre, se queda en el trastero.