Hostelería clama por 50.000 trabajadores: el mercado dice otra cosa
La patronal hostelera ha lanzado un portal web para cubrir 50.000 vacantes de cara al verano, según ha publicado El Confidencial. Un SOS que, a juzgar por las reacciones, choca de frente con la realidad del sector: salarios bajos, jornadas partidas y condiciones que espantan a los candidatos.
El bucle del salario mínimo y la bolsa de empleo
El eslogan de la campaña es buscar «personal cualificado», pero la oferta real, según denuncian múltiples voces, se mueve en el salario mínimo con pagos en B y horarios de sol a sol. No es un problema de falta de trabajadores, sino de falta de incentivos. Mientras el paro sigue en niveles reducidos y otros sectores ofrecen mejores condiciones, la hostelería pretende llenar 50.000 puestos con las mismas recetas de siempre.
La ironía se intensifica cuando se recuerda que algunas voces oficiales han prometido que la inmi gración reduciría el desempleo. Pero ni siquiera los 900.000 forasteros regularizados recientemente parecen dispuestos a cubrir estas plazas en las condiciones actuales. La conclusión es obvia: o se mejoran las condiciones o el SOS quedará en papel mojado.
Paradores: el espejo donde mirarse
Un dato curioso: los camareros de Paradores son funcionarios. Es decir, existe un modelo dentro del mismo sector donde las condiciones son estables, con horarios regulados y salarios dignos. La comparación evidencia que el problema no es la falta de candidatos, sino la precariedad estructural que el propio sector se empeña en mantener.
La solución que nadie quiere aplicar
Las recetas son sencillas y repetidas hasta la saciedad: subir sueldos, respetar horarios, eliminar los turnos partidos y acabar con el embeleco en las cotizaciones. Sin embargo, la patronal insiste en la queja antes que en la revisión de su modelo de negocio. Mientras, los 50.000 puestos seguirán vacíos y el verano se llenará de quejas y carteles de «se necesita camarero».
La pregunta que flota
Si las paguitas (subsidios) son el supuesto culpable, ¿por qué cuando se quitaron en la crisis anterior no se llenaron las vacantes? Quizá el problema no son los 900.000 forasteros ni los parados de larga duración, sino un sector que se niega a modernizarse. Con estos mimbres, el SOS hostelero suena más a lamento que a llamada real.