Cuando la prueba de ADN se usa para reivindicar pureza racial
En 2018, un hilo de discusión en internet pedía a los participantes que publicaran sus resultados de pruebas de ADN para demostrar su «pedigrí y calidad genética». La propuesta, enmarcada en un discurso de pureza racial, reveló cómo los tests comerciales de ascendencia pueden ser cooptados por ideologías pseudocientíficas.
Uno de los participantes compartió su desglose: 65% Europa oriental, 20% noroeste europeo, 10% balcánico, 4,8% finés y 0,2% esquimal. Otro mostró un 59% península ibérica, 27% vasco y 15% italiano. Lejos de fomentar la reflexión, el intercambio derivó en insultos y acusaciones de no atreverse a mostrar los resultados.
El trasfondo del debate revela una paradoja: la genética moderna ha desmontado el concepto biológico de raza, pero algunos sectores la utilizan para intentar validar jerarquías raciales. Empresas como MyHeritage ofrecen estos tests sin filtrar su uso, y la comunidad científica advierte que los porcentajes de ascendencia son estimaciones estadísticas, no una verdad absoluta.
La pregunta que flota es si la comercialización de la genética está ayudando a perpetuar mitos raciales en lugar de desterrarlos. El hilo, aunque acotado, ejemplifica cómo la tecnología puede servir tanto para el conocimiento como para la reafirmación de prejuicios.