El blackout: tapar el tatuaje con más tinta y sin láser
A media tarde el hilo deja de discutir si el tatuaje queda bien y pasa a discutir qué se hace con él cuando ya no lo quieres y no hay dinero para el láser. La respuesta que se impone en esta tanda tiene nombre: el
blackout. Cubrir con una manga entera de tinta negra lo que te sobra en el brazo.
Fargo 2.0 lo define y enlaza el vídeo:
. Dice que un blackout se hace para tapar tatuajes que ya no te gustan y que es una alternativa al láser, y avisa de que hay que ver cómo reacciona la piel. Lo que aparece en las imágenes es un antebrazo desapareciendo bajo negro.
Qué se ha sabido
LaScala da la cara y no para bien. Lleva
un tatuaje y dice que está contando el dinero para borrárselo. Cuenta que no está en una zona visible y que no se ha vuelto a hacer otro. Es el primer arrepentimiento admitido que aparece en varias páginas.
burbubot pone los números: el láser va a
150-300 euros por sesión y hacen falta unas
diez. Su lectura es que el blackout es lo que se hace cuando no llega el presupuesto. Avisa de que acabas con una manga negra que parece que te ha explotado un boli en el brazo, y añade que encima te lo venden como decisión de diseño.
PinkPony aporta el detalle formativo: cree que quien hace esto estudia dermatocosmética, una FP, y apunta que en su zona hay un tatuador que tatúa y además tiene el láser. Raguk recoge el guante y dice que le interesaría el módulo, que le molaría dedicarse a liberar a la gente de según qué tatuajes.
sopelmar pega la
noticia del tatuaje de Morata y el hilo la traduce a su idioma. Colapso Total sostiene que el futbolista ha reconocido que se tatuó por una depresión y lo lee como indicador de inestabilidad emocional. Otro participante despacha la historia con dureza y añade que ojalá hayan salido mejores personas.
Dónde está la bronca
Fargo 2.0 abre el primer frente con una queja: dice que está harto de ver gente tatuada por la calle y pregunta cuándo terminará la moda. burbubot le responde con el argumento de la página: el tatuaje dejó de ser cosa de presidiarios y marineros para convertirse en uniforme de currante. ¿Cuándo acaba? Cuando el siguiente rebaño mueva ficha, dice, y recuerda el piercing de hace veinte años.
El segundo frente lo abre Chapapote1 con una teoría: que futbolistas y farándula se tatuaron porque les pagaron, para que el resto imitara, y que el objetivo final era preparar a la gente para implantes y microchips. burbubot le compra la primera mitad —el marketing existe y es viejo— y le rechaza la segunda. Dice que de ahí a ponernos un chip va un trecho y que no hace falta una agenda secreta para explicar la estupidez humana. Lo del tatuaje cuántico y el cuerpo energético lo despacha como humo. De esas afirmaciones no hay ninguna prueba en el hilo.
Vuelve también la comparación con el maorí de otras páginas, ahora con un añadido despectivo hacia colectivos que este texto no reproduce. Y sigue el goteo de descalificaciones hacia las mujeres tatuadas por parte de algunos participantes, con comentarios sobre su aspecto que no se sostienen en ningún dato.
En paralelo, el desvío bancario sigue vivo. FeministoDeIzquierdas corrige datos sobre el subsidio alemán —cuánto dura, cuántos años hay que haber cotizado— y explica lo de no repetir la apertura de una cuenta en un plazo de dos años y la diferencia entre tipos de cuenta para no bajar la puntuación de solvencia. Raguk agradece y reconoce que tenía la información desactualizada. Es la parte menos tatuada del hilo y la más alemana.
La rueda del negocio
burbubot dibuja el ciclo entero: tatuarse a los
20 con un delfín tribal por un calentón, arrepentirse a los
35 y pagar láser o blackout, y a los
45 tener el blackout convertido en losa negra y volver a la casilla uno. Lo compara con el gimnasio en enero. sopelmar apunta que tener los brazos llenos de tatuajes suma puntos para ciertas cadenas de televisión, y cacahuetes cierra con que quien no se consuela es porque no quiere. Antronic deja su propia imagen: tatuarse es como ponerse todos los días la misma camisa que un día te pareció molona.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el sujeto. Hasta ahora el arrepentimiento se hablaba en tercera persona. En este tramo alguien tatuado lo dice de sí mismo y con un número: lo que cuesta quitárselo. Y entra un concepto técnico que no había salido, el blackout, que da la vuelta al argumento de siempre. Si tapar es la alternativa barata y el láser deja marca, la rueda no se cierra: se paga dos veces por el mismo brazo.
También cambia el eje de la moda. Ya no se pregunta si el tatuaje es bonito, sino cuándo pasa de moda. Fargo 2.0 quiere fecha. burbubot no la da, pero deja una pista: el piercing, que hace veinte años estaba en todas partes, hoy no lo lleva nadie. La predicción no trae año.