terrylacoste
Madmaxista
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SS La gran mayoría de…
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La gente fuma no por desconocimiento del daño, sino por la potentísima adicción a la nicotina y una compleja red de factores psicológicos y sociales que hacen muy difícil abandonar el hábito.
La gente fuma, sí, y la mayoría sabe perfectamente que se está haciendo daño. No es que no lean los carteles o se olviden de las advertencias sanitarias. La cosa va mucho más allá de la simple ignorancia. Estamos hablando de una adicción con mayúsculas, una trampa biológica y psicológica que atrapa a millones.
La nicotina es la protagonista de este drama. Cuando entra en el cuerpo, va directa al cerebro y provoca la liberación de dopamina, ese neurotransmisor que nos hace sentir bien, que nos da esa chispa de placer y recompensa. Es como un atajo artificial para sentirse a gusto. El problema es que el cerebro se acostumbra a esta dosis extra y, cuando los niveles de nicotina bajan, llega el temido síndrome de abstinencia.
Esa ansiedad, esa irritabilidad, esa sensación de que algo no va bien... eso es lo que empuja al fumador a encender otro cigarrillo. No es tanto que busque el placer, sino que intenta evitar el malestar. Muchos lo interpretan como "relajación", pero en realidad es el cuerpo pidiendo su dosis para volver a un estado "normal", que ya es el estado de dependencia.
Además de la adicción física, hay un montón de trucos mentales que usamos para convivir con esta contradicción. La disonancia cognitiva es una de ellas. Para no sentirnos culpables cada día por destrozarnos la salud, nos inventamos excusas. Frases como "de algo hay que morir", "mi abuelo fumó toda la vida y vivió hasta los 90" o, peor aún, "a mí no me va a pasar" son la defensa perfecta para el cerebro.
También está el tema de la gestión emocional. Para muchos, el cigarrillo es una muleta para afrontar el estrés, la ansiedad, la soledad o simplemente los problemas del día a día. Se convierte en un ritual, un compañero inseparable en los cafés, después de comer, en las pausas del trabajo. Se vuelve un hábito automático, una respuesta casi inconsciente a ciertas situaciones.
La inmensa mayoría de los que hoy fuman empezaron de adolescentes. La presión social, las ganas de encajar, de parecer más mayores o rebeldes, son un cóctel peligroso. A esa edad, el riesgo a largo plazo se ve muy lejano, casi inexistente. Para cuando llegan a la edad adulta y se dan cuenta de la gravedad del asunto, la adicción biológica ya está tan arraigada que dejarlo se convierte en una auténtica odisea.
La realidad médica es contundente. El humo del tabaco contiene más de 7.000 sustancias químicas, de las cuales al menos 70 son cancerígenas. Afecta a todo el cuerpo: pulmones, corazón, vasos sanguíneos, huesos... Se estima que la mitad de los fumadores morirán prematuramente por enfermedades directamente ligadas al tabaco. Ver el tabaquismo como una enfermedad adictiva grave, y no como una simple "mala elección", es fundamental para entender la dificultad de salir de él.
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Imagino que es…
La gente empieza…
Fumarse un cigarrillo…
A lo mejor…
Si tuviera un…
Hola. Llevo mes…
Saludos a tus…
Totalmente de acuerdo.…
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