La ganadería ovina española enferma sin explicación oficial
Mientras el Ministerio de Agricultura asegura que los controles sanitarios funcionan, desde el terreno llegan noticias que no cuadran. En el último año, explotaciones de ovino en España y Portugal han registrado enfermedades sin diagnóstico claro. Las bajas se acumulan y los veterinarios oficiales no encuentran patógeno conocido. La paradoja es que, en plena era de la trazabilidad, el sistema no logra identificar la causa.
Las hipótesis se disparan. Hay quien apunta a los productos químicos usados en la fumigación de campos, que podrían contaminar el pasto. Otros señalan las vacunas obligatorias impuestas por la administración, sugiriendo que los animales estarían reaccionando a los compuestos. No falta quien lo atribuye al cambio climático o incluso a una supuesta "guerra híbrida". Lo curioso es que, en foros y comentarios de vídeos sobre el tema, el consenso gira en torno a dos enemigos: las vacunas y la Agenda 2030.
Una ganadera en el centro del debate
La persona que ha visibilizado el problema es Nazaret, una joven ganadera que, según algunos, fue alcaldesa de su pueblo. Sus vídeos muestran ovejas enfermas y muertes repentinas, aunque su credibilidad es puesta en duda por quienes la acusan de fingir o carecer de experiencia. El trasfondo revela una tensión real: el relevo generacional en el campo y la falta de conocimiento técnico entre los nuevos ganaderos chocan con las exigencias burocráticas y sanitarias.
Sin respuestas, todo son conjeturas
Lo preocupante es que ninguna autoridad sanitaria ha emitido un comunicado oficial explicando el fenómeno. En ausencia de datos, las teorías más extremas ganan terreno. Algunos ganaderos, desesperados, ya están dejando de vacunar por miedo a que los fármacos sean el problema. La pregunta que queda en el aire es: si los controles oficiales no detectan nada, ¿quién certificará que la carne llega sana a la mesa?