La foto que retrata a un régimen: la visita de los Reyes a Adamuz se convierte en el mayor fiasco de comunicación de la Casa Real
El 20 de enero de 2026, un accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) dejó varios fallecidos y heridos. Horas después, la Casa Real publicó en su web oficial una imagen de los Reyes Felipe VI y Letizia junto a un guardia civil, con la reina sonriendo en primer plano. La reacción fue inmediata: la foto fue tachada de insensible, grotesca y hasta satánica. En redes sociales se comparó con las pinturas negras de Goya o con portadas de black metal. La institución la retiró al día siguiente, pero ya era demasiado tarde: la portada de El Norte de Castilla del 21 de enero la inmortalizó.
El contexto de un error mayúsculo
La imagen no era una instantánea robada, sino una foto oficial posada. La reina Letizia, vestida de negro, aparece sonriente y en primer plano; a su izquierda, el rey Felipe mira hacia el lateral; detrás, un guardia civil parece mirar a otro lado. Los críticos señalaron que la composición recordaba a un aquelarre o a una representación de la muerte. "Parece la parca", comentó un análisis generalizado. La presencia de la hija mayor, la princesa Leonor ("la Chiqui" en el hilo), también fue criticada por su sonrisa y su posición central. La Casa Real pretendía mostrar cercanía con las víctimas, pero el resultado fue el contrario: una imagen que muchos interpretaron como un acto de necrofilia política.
La polémica como síntoma
El debate no se limitó a la foto. Se recordaron otros episodios: el rey emérito y el elefante abatido, la visita a Paiporta tras la DANA, la luna de miel de los entonces novios Felipe y Letizia en el Caribe mientras España lloraba el 11-M. La sensación de impunidad y desconexión con la realidad se convirtió en el verdadero tema. "España yace entera en ese tren", repitieron cientos de críticos, convirtiendo la frase en un meme viral. La foto fue retirada de la web oficial a las pocas horas, pero ya había sido archivada en servicios como Archive.org y difundida por toda la red.
Lo que queda es una imagen que probablemente pasará a los libros de historia, no por lo que muestra, sino por lo que revela: una monarquía que, en su intento de gestionar una tragedia, terminó pintando su propio retrato. La pregunta abierta es si esta crisis acelerará el desgaste institucional o será un simple borrón en la agenda.
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