Por qué la fiesta actual parece un funeral con bachata y refrescos
¿Se ha vuelto la noche un desfile de postureo? Entre críticas a la música latina omnipresente, la proliferación de locales de ambiente latino (hasta un 90% según algunas estimaciones) y la irrupción de los "gymbros" que beben agua mineral, el lamento por la gloria de la juerga clásica se extiende. Los nostálgicos recuerdan el desmadre sin red del pasado, cuando el alcohol fluía y nadie se preocupaba por las calorías. Hoy, sin embargo, la escena nocturna en regiones como Cantabria, Asturias o Galicia se reduce a eventos de verano, según denuncian los críticos.
El choque generacional en la pista de baile
Quienes defienden la nueva noche argumentan que el problema no es la fiesta, sino la edad. Lo que antes era desenfreno ahora se ve como falta de autocontrol. Las nuevas generaciones priorizan el físico, la imagen y un ocio más saludable. Las chicas bailan bachata en formación, los chicos exhiben músculos sin alcohol, y el que bebe es señalado. Pero para los veteranos, eso no es fiesta: es una exposición de Instagram con música de fondo.
El debate refleja una fractura real: ocio basado en el exceso frente a ocio basado en la apariencia y el cuidado personal. Mientras unos echan de menos el caos orgiástico de otros tiempos, los jóvenes actuales disfrutan —o aparentan disfrutar— de un ocio más controlado. Quién tiene razón es secundario: la noche, tal como la conocían tus padres, probablemente no volverá.