La agencia que nunca existió: el presunto blanqueo de las hijas de Zapatero
Ayer Mercedes Milá llamaba “cobarde” a Broncano en un vídeo que nada tiene que ver con este asunto, pero sirve de escaparate para un ruido de fondo que salpica a la familia del expresidente. Un artículo pormenorizado desmenuza la supuesta agencia de las hijas de Zapatero y concluye que no había agencia, ni actividad, ni nada: solo un envoltorio para colocar dinero negro procedente de las mordidas del exmandatario. ¿Tan burdo puede ser un entramado?
Una estructura vacía para mover capital opaco
Según el análisis, la agencia de las hijas de Zapatero era un cascarón sin empleados, sin clientes, sin facturación real. Un mecanismo diseñado para canalizar fondos de origen dudoso, presuntamente vinculados a los sobornos que habría recibido el expresidente durante su mandato. La operativa, dicen, era tan simple que casi resulta insultante: crear una sociedad, declarar unos ingresos fantasmas, y listo. El dinero negro entraba, pagaba impuestos mínimos y salía blanqueado.
¿Impagable o simplemente desvergonzado?
Lo que más sorprende no es la sofisticación del presunto fraude, sino su carencia total de ella. El propio informe destaca que no hay rastro de actividad comercial, ni contratos, ni proveedores. Solo un nombre pomposo y una cuenta bancaria. Quienquiera que lo montó —y las hijas figuran como administradoras— debió pensar que la Fiscalía nunca miraría allí. O, peor aún, que daba igual porque el poder lo protegía.
El dato que descoloca
La agencia no solo no facturaba, sino que sus gastos de constitución y mantenimiento corrían a cargo de una cuenta de la que nunca se supo el origen. Si todo era tan opaco, ¿cómo es que el artículo pudo reconstruir el entramado? Tal vez porque, a veces, la verdad está escrita en el Registro Mercantil con solo saber dónde buscar.