A partir de 2060 la población mundial comenzará a descender y segregarse de manera pogre e imparable. Eso traerá un gran número de bienes, servicios y recursos sobrantes, entre ellos la vivienda y las tierras. A finales de siglo, los habitantes adquirirán parcelas, cada vez más baratas, y construirán allí sus viviendas, separados, aislados del resto gracias a la tecnología y drones de servicio. Habrá humanoides muy avanzados, divertidos, juguetones, curiosos, sens, interesantes e inteligentes que nos harán sentir extraordinariamente bien. Habrá drojas muy especializadas que borrarán de nuestra psique cualquier bicho emocional que amenace nuestra tranquilidad. Y evidentemente, las parejas serán innecesarias y totalmente anacrónicas, como lo serán también la amistad, el compañerismo, etc. Cada uno esos -solitarios- habitantes mantendrán su felicidad soportada por una potente tecnología que le hará sentir lo mismo, pero bajo control. Sin riesgo alguno, ni físico ni psicológico.