El hilo pasa de las cartas a los Rolex y a una denuncia colectiva
randomizer abre el tramo con una coña que envenena todo lo que viene después: puede ser una edición limitada a un millón de tarjetas. Nadie discute ya si reventó. A partir de ahí el hilo hace dos cosas a la vez: extiende el desplome a todo lo coleccionable y se pelea por si imprimir más fue jugada maestra o tiro en el pie.
Qué se ha sabido
Covid-8M deja un enlace de Cadena SER:
incautadas en Milán 600 cartas de Pokémon y One Piece valoradas en más de 27.000 euros, noticia del 24 de agosto. Clorhídrico responde con tres palabras: ahora a por los LEGO.
También cae un enlace de Amazon,
una caja a 239,40 € IVA incluido, y un canal de Telegram de inversiones al que rafabogado dice haber pedido invitación. Al hilo llega además un vídeo de YouTube que se comenta de pasada:
. Triffin's dilemma se queda mirando el enlace de Amazon y no entiende cómo están las cabezas con ese precio.
Anselmo Clavé suelta la bomba del tramo: sostiene que se está organizando una denuncia colectiva y que tiene bastantes visos de prosperar, y añade que en Estados Unidos se protegen mucho estas cosas. Deja caer que no le gustaría estar en el pellejo de la compañía.
En el frente Neo Geo, Cens0r asegura que los cartuchos del sistema nuevo son material chino y que no son reproducciones originales, y añade que el proyecto se ha retrasado un año, lo que a su juicio indica que no hay nadie al volante. Vlad_Empalador le pregunta qué títulos de AES tiene. Cens0r contesta que no tiene nada documentado.
TradingMetales pone la cifra del apartado: son más de 20.000 cartas diferentes en total y coleccionarlas todas es tarea casi imposible.
Dónde está la bronca
Primer choque: ¿la empresa hizo bien o hizo mal? la_trotona no tiene dudas: hacen muy bien las empresas, porque quien juega o colecciona consigue cartas más fácil. Redoneon lo formula en términos de poder: la empresa ha recuperado el control de cuánto se imprime y a qué precio, y con eso sus beneficios dejan de tener techo. TradingMetales va más allá: huele turnos dobles, ve tiendas agotadas y augura reposiciones masivas semana tras semana. Parlakistan lo resume con sorna: los expertos inversores no contaban con que la empresa tiene la impresora, igual que la Reserva Federal. Gothaus usa el mismo símil con el dinero fiduciario: el que tiene la impresora está tentado de imprimir más.
Enfrente, no me creo nada: cargarse el mercado de la especulación sin ganar nada a cambio le parece un movimiento torpe. Discordante saca el argumento del cartón: no puedes asignar reserva de valor a algo cuya oferta depende de una decisión empresarial. Y remata: si lo entienden para las cartitas, acabarán extrapolándolo a los billetitos. edulcorante1 pregunta directamente en qué se parece eso al dólar-euro.
Segundo choque: si el problema es solo de Pokémon o de todo el coleccionismo. Nico cambia de tercio y se va a los relojes. Cuenta que dos o tres cubanos relojeros de Miami le tomaron el gustito a la red, se hicieron famosos y amasaron fortunas comprando y vendiendo Rolex, AP y Patek, y que ese efecto llamada infla la burbuja hasta que revienta por falta de sustento. Su resumen: cuando tienes diez clientes y noventa revendedores, el fin está cerca. Debajo coloca la lista: relojes como inversión, cartas como inversión, sellos como inversión, que pase el que sigue. Bonté responde en broma que él colecciona Rolex.
Tercer choque: Neo Geo. Patriarca del Wifi avisa a quien se cree millonario por tener cartuchos de que van a volver a venderse cartuchos físicos de la plataforma y que eso les quitará mucho valor, igual que a las cartas. Cens0r le quita hierro: dice que ese material nuevo será invendible y que algunos especuladores se lo comerán con patatas.
Cuarto choque, más corto: reediciones. Glokta sostiene que si la empresa hincha ciertas ediciones como superexclusivas y luego no lo son, hay publicidad engañosa. Funci-vago responde que en las cartas la obsolescencia es más artificial y avisa de la consecuencia práctica: si ahora se reedita, en el próximo lanzamiento limitado la gente no comprará porque esperará la reedición barata. Glokta pone el ejemplo de un videojuego reciente imposible de encontrar en físico.
De fondo, la banda sonora. DesencantaDOS: nadie sospechó de un eslogan que invitaba a hacerse con todos.
La defensa del jugador
Asoma un argumento que no es económico. GAÑAN 2030 dice que en un combate nunca sabes quién va a ser tu rival y que cuantas más cartas tengas, más opciones de ganar. TradingMetales le corrige: tu mazo está limitado a las cartas que te salen y a un número máximo, así que con tener las que necesitas basta. Y hay quien defiende directamente que un juego de cartas necesita jugadores con disponibilidad de cartas para construirse los mazos, no acaparadores. pepetemete lo corta por lo sano: para coleccionar cartitas o lo haces por el dinero o eres tonto, y puntualiza que habla de adultos, no de niños.
Qué cambia respecto a antes
Lo de si el desplome era real o no se cae del hilo. También se cae discutir el precio de cartas concretas: el tramo se va a los relojes, al Neo Geo, a los LEGO y al videojuego en físico. Furymundo incluso compara una carta con un cuadro de Rembrandt y sostiene que es la misma cosa inútil que solo vale porque la gente se lo cree, antes de recomendar invertir en otro tipo de bienes. Entra un frente nuevo, el jurídico: una denuncia colectiva que, según quien la menciona, tiene recorrido. Y entra un giro que nadie había puesto así: la oferta de esto no la decide el mercado, la decide una empresa con una impresora, exactamente igual que un banco central.