El CNIO incluyó en un programa de 2,4 millones a una fundación animalista en la que colabora la pareja de su directora
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, incluyó en un programa al que atribuye
2,4 millones de euros a la Fundación Franz Weber, una entidad animalista que pide restringir el uso de animales en la investigación científica. En esa fundación colabora de manera asidua
Ruth Toledano, pareja de la directora del centro, María Blasco. El convenio de colaboración, firmado en julio de 2021, no especifica ni la cuantía que recibirá la fundación ni las obligaciones que asume, según la información publicada.
La noticia llega en un momento delicado para Blasco, en el punto de mira por el supuesto desvío de
dos millones de euros a la compra de cuadros y esculturas mientras los médicos reclaman más fondos para la investigación del cáncer. El patronato del CNIO ha decidido no aprobar las cuentas del próximo ejercicio y exige a su directora una explicación exhaustiva sobre la situación económica y laboral del centro.
Un convenio sin cifras ni obligaciones
El acuerdo con la Fundación Franz Weber se presentó como «pionero» en centros de investigación españoles y una de las primeras colaboraciones de este tipo en el mundo. Sin embargo, el texto del convenio no detalla el importe que recibirá la entidad ni las contrapartidas. La cifra de
2,4 millones aparece en las cuentas anuales del CNIO como el montante global del programa de colaboradores al que se incorporó la fundación.
En el acto de anuncio, celebrado el 15 de julio de 2021 en la sede del Ministerio de Ciencia, coincidieron la propia Blasco, su pareja Ruth Toledano, el entonces secretario general de Investigación y presidente del Patronato, Rafael Rodrigo, y el director de la Fundación Franz Weber, Leonardo Anselmi. El ministerio, dirigido por Diana Morant, justificó la colaboración como un paso para «fomentar el uso de métodos alternativos al de los animales en investigación».
Sobresueldos, obras de arte y dos casas al contado
Las irregularidades que rodean la gestión de Blasco al frente del CNIO, centro que dirige desde hace más de una década, no se limitan al convenio con la fundación animalista. Según las informaciones publicadas, la directora habría cobrado sobresueldos en paralelo a su salario de
230.000 euros anuales, mientras los sindicatos del centro denuncian el abandono de las instalaciones donde trabajan los investigadores.
El desvío de dos millones de euros a la adquisición de obras de arte incluyó un acto amadrinado por Begoña Gómez, mujer del presidente del Gobierno. Blasco sostiene que la situación del centro se debe al escaso presupuesto que recibe cada año. Un grupo numeroso de científicos del propio CNIO discrepa: en una carta señalan «una falta de visión institucional» que ha llevado al deterioro de infraestructuras clave y a la incapacidad para asegurar financiación competitiva en convocatorias nacionales e internacionales.
Dos viviendas en Galicia compradas el mismo día
Blasco y Toledano adquirieron el 10 de julio de 2023 dos casas al contado en el municipio coruñés de Carnota. La primera, en la parroquia de Sofán, tiene dos plantas y
443 metros cuadrados. La segunda, en Caldebarcos, dispone de 211 metros cuadrados, más una parcela aneja de 268 metros cuadrados con huerto, dos hórreos, patio y varias plazas de garaje. Toledano figura como copropietaria al 50% de ambos inmuebles.
El Patronato del CNIO ha acordado no aprobar las cuentas del próximo año y reclama a Blasco que detalle «la situación actual del centro, tanto económica como laboral, así como los motivos y las decisiones que se han tomado». La cúpula del organismo se ha manifestado así contra su propia directora, a la que exige explicaciones antes de dar luz verde a las cuentas.
El escándalo ha reavivado el debate sobre el uso de dinero público en fundaciones y organismos dependientes de la Administración. Hay quien sostiene que estos entes se han convertido en estructuras para colocar a afines con sueldos elevados y escaso control; en contra pesa el argumento de que la investigación oncológica requiere financiación estable y que los recortes presupuestarios explican parte del deterioro. Lo que no admite discusión es el dato:
2,4 millones de euros comprometidos en un programa cuyas obligaciones no constan por escrito. El patronato sigue sin aprobar las cuentas, y el desenlace de esta historia, a la fecha de esta discusión, está lejos de escribirse.