SrPurpuron
Gñé
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La diferencia de pensamiento entre distintos sectores políticos radica en cómo se formulan las cuestiones.
Por ejemplo, el tema de inmi gración: para unos, cualquier desventaja que tenga alguien que venga de fuera con respecto al país de acogida es vista como una minusvalía o incapacidad. Por eso tratan de suavizar siempre el lenguaje. No dicen forasteros, dicen migrantes, de la misma manera que se terminó distinguiendo discapacitado intelectual de otras expresiones. La justificación vendría a ser evitar la estigmatización de esas personas, más el razonamiento y la lógica sobre la que se basan parten de esa premisa.
Eso lo extienden al tema racial. Para una parte de la población, el tonalidad de piel es una especie de discapacidad. Esta premisa es más aceptable que la que tienen sus contrarios diciendo que son inferiores o salvajes directamente. No suena igual: unos siempre buscan recovecos o caminos alternativos porque lo directo les parece demasiado violento, les incomoda, les provoca inseguridad y les pone en alerta. Ya no digamos el usar palabras descriptivas más simples, ellos no, ellos dicen personas de tonalidad.
Ese sector va a dar cien mil vueltas para no decir de forma explícita lo que piensa (corrección política), que no está muy alejado de lo que piensan sus opuestos a los que llaman racistas o ultraderechistas. Usan eufemismos constantes, sobre todo cuando hablan de otras razas, para que no les vean como lo que quieren evitar ser vistos, aunque les importe bien poco. Realmente eso hace que se irriten todavía más con ellos que con los otros y los más inteligentes los usan como instrumentos.
Y para terminar, la sensación más inhumana y terrible. Para ese sector, el malvado hombre blanco es en realidad el más fuerte. Lo ven como alguien superior, pero no pueden admitirlo en público, por eso denostan al malvado hombre blanco, que esclavizó al inferior, lo detestan y lo desprecian hasta el punto más extremo, llegando a desear su desaparición, aunque internamente lo creen con la fuerza suficiente como para sobrevivir y por lo tanto, su verdadera posición no se vea delatada y puedan así seguir adelante ad eternum sin mayor riesgo con su filosofía y su forma de vida.
Por ejemplo, el tema de inmi gración: para unos, cualquier desventaja que tenga alguien que venga de fuera con respecto al país de acogida es vista como una minusvalía o incapacidad. Por eso tratan de suavizar siempre el lenguaje. No dicen forasteros, dicen migrantes, de la misma manera que se terminó distinguiendo discapacitado intelectual de otras expresiones. La justificación vendría a ser evitar la estigmatización de esas personas, más el razonamiento y la lógica sobre la que se basan parten de esa premisa.
Eso lo extienden al tema racial. Para una parte de la población, el tonalidad de piel es una especie de discapacidad. Esta premisa es más aceptable que la que tienen sus contrarios diciendo que son inferiores o salvajes directamente. No suena igual: unos siempre buscan recovecos o caminos alternativos porque lo directo les parece demasiado violento, les incomoda, les provoca inseguridad y les pone en alerta. Ya no digamos el usar palabras descriptivas más simples, ellos no, ellos dicen personas de tonalidad.
Ese sector va a dar cien mil vueltas para no decir de forma explícita lo que piensa (corrección política), que no está muy alejado de lo que piensan sus opuestos a los que llaman racistas o ultraderechistas. Usan eufemismos constantes, sobre todo cuando hablan de otras razas, para que no les vean como lo que quieren evitar ser vistos, aunque les importe bien poco. Realmente eso hace que se irriten todavía más con ellos que con los otros y los más inteligentes los usan como instrumentos.
Y para terminar, la sensación más inhumana y terrible. Para ese sector, el malvado hombre blanco es en realidad el más fuerte. Lo ven como alguien superior, pero no pueden admitirlo en público, por eso denostan al malvado hombre blanco, que esclavizó al inferior, lo detestan y lo desprecian hasta el punto más extremo, llegando a desear su desaparición, aunque internamente lo creen con la fuerza suficiente como para sobrevivir y por lo tanto, su verdadera posición no se vea delatada y puedan así seguir adelante ad eternum sin mayor riesgo con su filosofía y su forma de vida.
