Un vehículo sobrecargado con matrícula francesa cruza España sin que ningún agente intervenga: la DGT y las policías locales miran hacia otro lado cuando el conductor es de origen marroquí.
Circula por redes sociales el vídeo de una ranchera con matrícula francesa que transporta una moto, dos bicicletas y un patinete colgando del portón trasero. La carga sobresale lateralmente —la moto excede el ancho del vehículo— y va sujeta con cuerdas elásticas. El conductor, de rasgos magrebíes, fue grabado por un denunciante que le increpó en un semáforo. Lo que podría haber acabado con la inmovilización del coche y una sanción millonaria terminó sin consecuencias. Ningún agente de la Guardia Civil, de las policías locales ni de la DGT detuvo al vehículo, a pesar de que según varios testigos cruzó media España desde Francia dirección Algeciras.
Infracciones flagrantes que nadie sanciona
El Reglamento General de Vehículos prohíbe que la carga sobresalga lateralmente de la planta del vehículo. En el caso grabado, la moto no solo excede el ancho, sino que los bultos atados con pulpos (cinchas elásticas) ofrecen una sujeción manifiestamente deficiente. A ello se suma que el cristal delantero está cubierto por una manta, lo que reduce la visibilidad. «Si llevas un catadióptrico roto te funden», resume la percepción general. «Cualquier español con el coche así es sancionado y el coche inmovilizado», sentencia un veterano del sector del transporte.
La convalidación de permisos de conducir marroquíes es otro frente abierto. Un artículo de Onda Vasca recogido en el debate cuenta el caso de un conductor que reconoció haber obtenido el carné en Marruecos en 2006 «de forma ilegal gracias a un cuñado guardia civil» y lo homologó en España. «No conocía las señales porque nunca estudió la teoría», llegó a declarar. La pregunta recurrente es: si los propios agentes convalidan carnets presuntamente falsos, ¿qué cabe esperar de la vigilancia en carretera?
Desconfianza hacia las fuerzas de seguridad
El hartazgo se ha instalado entre los conductores españoles. «Si llamas a la Policía para denunciar al moro, te detienen a ti por delito de odio», asegura un participante. «Un munipa de mierda no se va a meter en jaleos con un coche de alguien que no sea un ciudadano random español blanco al que sangrar». La sensación de impunidad es tal que algunos sugieren que la policía «es enemiga del ciudadano» y que «cuando necesite ayuda ciudadana, que la pidan».
No solo se trata de un incidente aislado. Cada verano, en las operaciones de tránsito de marroquíes hacia sus países, se detectan vehículos en situaciones similares. «Hacen la vista gorda», dice un habitual de las autovías del sur. La pregunta que flota en el ambiente es si la discriminación positiva hacia determinados colectivos se ha convertido en un problema de seguridad vial de primera magnitud.
La paradoja de la denuncia ciudadana
El vídeo del denunciante ha generado división. Una parte critica al youtuber por meterse en medio del tráfico y montar un espectáculo en lugar de llamar a la policía. «¿Qué esperaba? ¿Obligarle a dejar la moto?», se preguntan. La otra parte sostiene que el deber ciudadano de impedir delitos graves ampara su acción, citando el artículo 450 del Código Penal. La ironía es que ninguna de las dos vías —denuncia directa o llamada a la autoridad— parece funcionar en la práctica. «Si llamas a la poli, no vienen; si lo grabas, te llaman metomentodo», resume un conductor.
Con los datos disponibles, el vehículo con matrícula francesa, sobrecargado y sin intervención policial, se ha convertido en el símbolo de una impunidad que muchos consideran consentida desde las instituciones. La DGT, que cada año coloca señales en árabe y mantiene campañas de concienciación, calla ante imágenes que recorren las redes.
Debates relacionados en el foro