En Chile, en China, en gran parte de Europa y del resto del mundo, la gente y las mujeres ejercen su libertad soberana. Es en el mundo islámico, junto con las sociedades primitivas y con las autoritarias donde no se permite ejercer la libertad de la maternidad libremente aceptada.
¡Ah, y también en las nuevas masas de intolerancia fundamentalista, como buenos monoteístas!
No hay más que decir.
La gente tiene sentido común y sabe que existe una explosión demográfica, que el planeta adolece de contaminación y escasez de recursos, que estamos siempre al borde de una guerra total, así como de permanentes conflictos bélicos regionales.
La gente conoce la Historia y las miserias humanas y por tanto prefiere no perpetuar el sufrimiento humano o si se quiere atenuarlo porque no hay sitio para todos, entre otras razones por la codicia de la plutocracia que impera y que no solo no quiere repartir sino que quiere acumular más y más.
Puede que sea una claudicación de la revolución socialista, pero la gente tal vez lo prefiere antes de ser tachada de mala persona.
Chile acaba de caer a 0,99 descendientes por mujer, por debajo de Japón. Y algo parecido está pasando con los descendientes en 40 países a la vez.
En este vídeo analizo por qué la natalidad se hunde al mismo tiempo en países con religiones, rentas y políticas de familia opuestas, y por qué ningún país rico ha conseguido revertirlo. Repasamos la teoría del coste de oportunidad de Gary Becker, el fracaso de las ayudas en Corea del Sur, la reforma de las AFP chilenas (Ley 21.735), el famoso "juego de Ponzi" de Paul Samuelson y una decisión tomada en Alemania en enero de 1957 que lo cambió todo sin que casi...