España y Oriente Próximo: lazos económicos que pesan más de lo que parece
Afirmar que España tiene más relación cultural y económica con Argelia, Siria, Líbano o Irán que con Francia o Italia suena a provocación. Pero los datos históricos y los flujos comerciales dibujan un mapa más complejo. Durante siglos, Al-Ándalus y el Imperio español tejieron vínculos con el Mediterráneo oriental que hoy siguen pesando en las exportaciones, la energía y la demografía.
De Al-Ándalus a las legiones: un puente milenario
La presencia hispana en Oriente no empezó con el Islam. Las legiones romanas fundadas en Hispania, como la Legio XIII Gemina y la Legio I Adiutrix, estuvieron acuarteladas en Dacia (la actual Rumanía). Pero el verdadero punto de inflexión fue la conquista omeya. Hoy, las relaciones comerciales con los países árabes y persas mueven miles de millones: España es el segundo mayor exportador europeo a Argelia y el primer inversor en el Golfo Pérsico en sectores como infraestructuras y energía.
El peso futuro: ¿hacia Oriente o hacia Europa?
Hace 300 años, España era el principal polo económico y cultural del mundo, y tanto Europa como Oriente tomaban prestado de su modelo. Tras 1808, la influencia francesa y anglosajona se impuso. Pero el centro de gravedad económico se desplaza hacia Asia y Oriente Medio. Las exportaciones españolas a la región crecen al 8% anual, mientras que a la UE apenas repuntan. La diplomacia económica busca acuerdos con Irak y Armenia, y la demanda de gas argelino sigue siendo estratégica.
La pregunta no es si España es más de Oriente que de Europa, sino si supo aprovechar su herencia para diversificar mercados. Si la tendencia se consolida, el comercio con Oriente Próximo podría superar al de algunos socios comunitarios en una década. Eso sí, la integración europea seguirá siendo el ancla. El debate, abierto.