El tope de alquiler en A Coruña: precios un 1% más baratos, oferta un 27% más escasa
Un año después de que A Coruña se convirtiera en la primera ciudad gallega declarada zona de mercado residencial tensionado, los resultados son un jarro de agua fría para los defensores de la intervención. El precio medio del alquiler ha caído un exiguo 1%, mientras la oferta de pisos se ha desplomado un 27%. La medida, impulsada por la alcaldesa socialista Inés Rey, pretendía contener el alza de los alquileres, pero el balance sugiere que el remedio puede ser peor que la enfermedad.
¿Por qué se reduce la oferta?
El mecanismo es conocido: al topar los precios por debajo del equilibrio de mercado, muchos propietarios prefieren retirar sus pisos del alquiler o pasarlos al mercado zain. La falta de inspecciones y sanciones efectivas —como señalan algunos análisis— deja agujeros que la norma no cubre. El resultado es que los inquilinos encuentran menos opciones, y las que hay, a menudo con condiciones más duras. Hay quien argumenta que sin una vigilancia exhaustiva, las zonas tensionadas solo tensan más el mercado.
Algunos testimonios con experiencia en otros países ilustran cómo los inquilinos pueden sortear los topes mediante estrategias que al final equiparan el coste real. En mercados controlados, las trampas son posibles por ambas partes, y el precio final acercándose al de mercado es la norma. La anécdota de un inquilino que negoció fuera del contrato en Suecia —pagando al final lo mismo que sin tope— refleja que la intervención no siempre protege al inquilino como se espera.
El debate sobre el balance
Los críticos de la medida no disimulan su escepticismo: si la oferta se contrae un 27% y los precios apenas varían, la intervención ha fracasado en su objetivo principal. Quienes la defienden sostienen que la falta de inspección impidió que funcionara, y que un control más estricto podría corregir los efectos no deseados. Pero con los datos sobre la mesa, la pregunta que queda en el aire es si el precio de una reducción marginal del alquiler merece perder un cuarto de la oferta disponible.